31 de agosto de 2012

En busca de la tranquilidad

Curvatura de la Tierra
Mica era un ser casi impenetrable, desconfiada y repleta de capas, múltiples caras que la protegían del exterior. Aparentemente era muy segura de sí misma y siempre había brillado en su entorno, con un gran expediente académico y una carrera profesional a todas luces prometedores. Pero en su ser interior Mica se sentía temerosa e insegura. En realidad su personalidad no era muy diferente de la de la mayoría de los habitantes del planeta Grisón, siempre desconfiados y temerosos de un régimen político brutal que lo controlaba todo. Los grisonitas aparentaban ser lo que realmente no eran, por la cuenta que les traía.

Gracias a su brillante expediente académico, Mica no tuvo dificultad alguna para acceder al cuerpo de exploradores del ejército de Grisón. Como científica, el ejército era el único lugar que le podía brindar alguna oportunidad laboral medianamente remumerada. En el ejército se especializó en la exploración de planetas distantes de posible interés recurso-energético. Pronto ascendió de rango, y la asignaron al frente de un equipo con 3 investigadores a su cargo.

El equipo trabajaba bajo presión, pues el gobierno exigía resultados, con el acecho de una serie de comisarios políticos que no hacía otra cosa más que estorbar y meter prisas. Con un telescopio de largo alcance dotado de espectrofotómetro, el equipo comandado por Mica exploraba el universo más o menos cercano. El tiempo y la presión acuciaban, así que pronto focalizaron sus investigaciones en un bonito planeta llamado Tierra, cuyos preciosos colores, azul y verde, le hacían muy semejante a lo que un día fue el propio planeta Grisón. El espectrofotómetro prometía agua en gran cantidad, así como una amplia gama de toda clase de minerales. Y quién sabe si albergaría vida de algún tipo, cuestión ante la que Mica sufría un gran desaliento. Mica amaba la vida en todas sus manifestaciones, y en lo más hondo de sí misma creía en la existencia de un ser superior y divino que había dotado de alma a todas las criaturas. Para Mica toda criatura era algo sagrado, y si un día decidió convertirse en científica era porque tenía la necesidad de saber más sobre la vida. Pero una cosa es la razón por la que uno elige unos estudios y otra muy distinta lo que se encuentra en el mundo real cuando los termina. El hecho era que el gobierno de Grisón estaba ávido de recursos minerales, sobre todo de agua, y ni los habitantes ni la flora le suponían obstáculo moral alguno para la consecución de sus objetivos. El drama existencial de Mica era que precisamente trabajaba para el gobierno, y eso le angustiaba de tal modo que sentía como si tuviera una doble vida...

Por fin todo estuvo dispuesto y se preparó una expedición. Mica fue asignada al mando de una nave pesada de exploración interestelar. Viajaría junto con el comandante de la nave, un joven pero experimentado piloto de nombre Granito, que según los test previos de personalidado era totalmente compatible con Mica.

Los viajes largos siempre eran realizados en naves exploratorias de gran capacidad pero con escasa tripulación, pues la mayoría de la veces las naves se averiaban y sus tripulantes nunca retornaban. Además, siempre se escogían a parejas jóvenes preferiblemente novios o amantes, o al menos afines según los test de personalidad. La travesía era tan larga que los jóvenes tripulantes partían en edad fértil, y cuando regresaban con los datos de la exploración ellas hacía tiempo que habían dejado de ser fértiles. A los varones se les atribuía una presunta fertilidad inacabable que no siempre era cierta cuando alcanzaban la edad madura. Por eso los tripulantes eran escogidos de entre parejas jóvenes y de aspecto saludable. E incluso se les permitía concebir durante el viaje, y muchos de los que conseguían regresar lo hacían ya con hijos. El gobierno les prometía una buena recompensa y se les permitía retirarse si querían.

A Mica en realidad le traían sin cuidado las improbables recompensas futuras del gobierno, y si se había embarcado en aquella aventura era porque deseaba huír de aquel sistema tiránico y opresor. En Grisón unos pocos disfrutaban de las riquezas expoliadas a otros planetas, y una mayoría vivía a duras penas con lo mínimo. Se daba por supuesto una fe ciega al partido único, y cualquier disidencia era silenciada con mano de hierro. El partido todo lo observaba con los múltiples ojos de todos sus habitantes. Los grisonitas se delataban por miedo o por dinero, y no eran pocos los falsos testimonios de algunos que intentaban cazar una mísera recompensa.

Mica sobre todo partía en busca de la tranquilidad. Se sentía tan asfixiada que prefería poner tiempo y distancia de por medio, y esperaba desertar y nunca jamás regresar a Grisón. Pero para ello antes debía convecer a su recién presentado acompañante, el piloto Granito. Mica sabía que para la consecución de su empresa contaba con su poder de seducción y sobre todo con mucho, mucho tiempo. Por ello se mostraba confiada en la consecución de su objetivo. Además, los test de personalidad manifestaban que era compatible con Granito en un 87%. Eso si el gobierno no había falseado las pruebas con alguno de sus acostumbrados tejemanejes...

Por fin llegó el día en que todo estuvo listo y la nave partió. A la despedida acudieron el padre de Mica y sus mejores amigos, así como el equipo de científicos que había comandado. Curiosamente, nadie acudió a despedirse de Granito. Mica se fundió en un sentido abrazo con su anciano padre: ambos sabían que jamás volverían a verse. La rampa de acceso se cerró, y cuando todo estuvo en orden la nave partió.

La nave pronto se adentró en el silencio tranquilo de la atmósfera espacial. Mica observó de soslayo a su acompañante.  Lo vio tan afianzado y tranquilo a los mandos de control de la nave que, por contraste, cierto grado de desaliento menoscabó su autoestima por dentro. Se sintió pequeña, imperfecta e insegura. En ese momento cayó en la cuenta de que no sólo el rumbo correcto de la nave dependía del buen gobierno de aquel piloto: en sus manos estaba el destino de ella misma. Entonces Mica volvió a confiar en que los test de personalidad no estuvieran equivocados o manipulados. Se relajó, cerró los ojos y durmió un poco...

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