28 de junio de 2011

Revolución interior

Hace ya un mes y medio que surgió el movimiento 15-M, y desde entonces no dejo de darle vueltas al asunto intentando darme una respuesta a mí mismo. Poco a poco he ido forjándome mi propia opinión.

Y mi opinión es que este movimiento surge del desconsuelo de las izquierdas porque no se sienten representadas por ninguna casta política. Muchos decían que había indignados de todos los colores: como anécdota lo admito, pero los votantes de derechas saben muy bien a quién votar, mientras que los de izquierda no.

Pienso que la crisis económica no es más que el fruto del capitalismo voraz y salvaje, y sin medida ni regulación. Pese a ello, no deja de resultarme paradójico que una crisis provocada por un mundo de derechas acabe pasando factura a los gobiernos de izquierda, en los que ya nadie cree. ¿A qué se debe?

Para mí, el ser humano es un depredador nato, un lobo para el hombre, vamos. Si ahora muchos estamos indignados es porque las cosas no nos van demasiado bien. Hace apenas 5 años, los mismos que robaban estaban ahí, pero apenas nadie se manifestaba. Ahora todos tenemos claro quiénes son los culpables del descalabro: políticos y banqueros, y no sé por qué, se escucha poco el nombre de los promotores inmobiliarios. Pero hace 5 años todos nos corríamos la juerga padre, pese a estar hipotecados hasta el cuello. Porque nos gusta bailar mientras suena la música aunque no tengamos zapatillas de baile.

Yo soy de los pocos que piensan que ahora las cosas están mejor repartidas. No hay más que mirar el PIB de China, la India o Brasil. Me temo que la crisis económica de aquí tiene mucho que ver con la prosperidad económica de las potencias de allá. Y creo que en menor medida también tiene que ver con el ansia glotona de políticos, banqueros y empresarios. Y también tiene que ver los excesos e inacción de los ciudadanos de a pie.

El movimiento 15-M habla de más representación popular, y se ejemplifica así mismo con las asambleas ciudadanas. Desde luego que en las asambleas el pueblo puede opinar, pero ya lo hace cada 4 años en las elecciones y siempre terminan reelectos los partidos de siempre, los mismos que te acaban de robar. Para mí lo que falla es el pueblo, no el sistema, porque si algo tengo claro es que la democracia es el menos malo de los sistemas de poder. El pueblo es dúctil, voluble, manipulable. También lo es y creo que más en las asambleas populares. No creo en los sistemas libertarios y anárquicos; creo que devienen en perversas dinámicas de grupo, y unos pocos acaban tiranizando al resto.

Desde luego que me indignan los políticos acomodados, el capitalismo salvaje, la corrupción, las grandes corporaciones que utilizan los mercados a su antojo. No creo que la reforma electoral y las listas abiertas sea la panacea a una mejor democracia, aunque las deseo. Sí creo que cada político debería rendir cuentas al final de cada legislatura conforme a lo que prometió y dice cada día. Y sobre todo, creo que el peor cáncer para la democracia es el que manipula los medios de comunicación, sobre todo la televisión. Por eso, nunca voto a políticos cancerígenos o que veo en los palcos de los campos de fútbol.

Sí, me siento tan indignado y cansado como tantos otros, pero creo que banqueros y poderosos no son los únicos culpables: cada cual, que examine su conciencia. Pienso que en un sistema democrático, el pueblo suele ser también responsable de los males que padece. Aquí no hay un tirano de orden y mando, y cada 4 años podemos enviar al paro al que nos ha estado jodiendo. Creo que está bien gritar y reclamar lo justo, pero las urnas sobre todo también deben hablar. A muchos les indigna que decida el pueblo cuando piensan que el pueblo es estúpido. Sinceramente, yo pienso que el pueblo es medio tonto porque le ciegan sus propios intereses...

Para mí el ser humano es una plaga, y gracias a su inteligencia creadora se aniquila a sí mismo y de alguna forma autorregula su especie. El mundo es un gran nudo en tensión del que tirán un montón de cuerdas en sentidos contrarios. Ahora nosotros estamos en la cuerda floja.

No creo en revoluciones milagrosas ni en sistemas libertarios. Más bien si creo en algo es en la revolución interior hecha en silencio: si esperamos a que algo cambie, debemos cambiar nosotros mismos. Pero como excéptico emperdernido que soy, no espero que esta revolución ocurra alguna vez. Más bien creo que a lo largo de la Historia, han de venir tiempos mejores. Aunque mejores, según para quién...

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