1 de octubre de 2010

Sarko: el tiempo de los gitanos

PRÓLOGO
A mí un día Sophora, de 12 años, me intentó robar 500 euros cuando sacaba dinero en un cajero. Deben escuchar mi historia, pues como se acostumbra ahora, las víctimas tenemos el triple o más de razón. Si su padre la empujó a robar deberían meterlo en a la cárcel, que para eso están las leyes. Pero otra cosa es deportarle a él y a toda su raza. A veces el camino más corto pasa por un precipicio...

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Que no me digan a mí que Sarkozy no parece un nombre gitano: "¡Sarko, Sarko!". Su nombre, abreviado, suena como a protagonista de una película de gitanos de Emir Kustuica.

Y es que Sarko va y se mete en un lío. Un día hace algo que no debería: roba una cartera llena de dinero. Bueno, no es tanto dinero, pero para Sarko los 500 euros y pico que contiene la cartera es todo un dineral.

Sarko tiene 12 años, y vive en un poblado de chabolas a las afueras de París. Vino con su familia hace 2 años desde Rumanía. En su país se morían de asco y de hambre, y ni un céntimo de euro les llegaba de las ayudas prometidas por Europa. Al menos en Francia ganan un poco más ensuciando más que limpiado parabrisas en los semáforos, y tocando música con un arcordeón desafinado.

Son pobres pero saben divertirse despreocupados, y más aún cuando Sarko aparece con los 500 euros. "Me encontré el dinero", le dice a su padre. Su padre sabe que es mentira. Y comienza la fiesta...

Con el dinero compran un poco de vino y carne de cerdo que asan sobre unas brasas al anochecer. Y entre restos de basura montan un festín en el que hasta las ratas quedan convidadas. Cuando termina la cena, Sarko canta en torno a una lumbre mientras su padre toca el acordeón y las mujeres friegan en un balde de agua...

A la mañana siguiente la policía rodea el poblado en que vive Sarko:

- Están ustedes detenidos por vivir en un asentamiento ilegal -dice un señor trajeado-; tienen que marcharse de vuelta a Rumanía.
- ¿Y eso quién lo dice?- pregunta el padre de Sarko.
- Lo dice el presidente de la República Francesa -se le conesta-, don Nicolas Sarkozy.
- Mira Sarko, se llama como tú, es tu primo -dice Sophora, la hermana de Sarko.

Y todos ríen con la broma de Sophora, y entoces al abuelo se le ve el diente de oro.

Mientras tanto el primo postizo de Sarko habla y habla y habla en cuanto micrófono quiera escucharle: "si usted tanto quiere a los gitanos lléveselos a su país".

Nicolas Sarkozy tiene una novia guapa, cantante y modelo, y un hijo imberbe que ya es director de departamento, y al que los 500 euros que robó Sarko no le bastarían ni para limpiarse el culo. Pero como las encuentas de popularidad de Nicolás bajan por esto y aquello, y ahora me vienen a joder estos gitanos ladrones, mejor entretenemos al pueblo burro y soberano con lo que me piden y para ya, no tengo ganas de pensar ni tiempo, cariño, ¿has reservado ya para cenar? Libertad, igualdad y fraternidad, ja, primo...

Dos días más tarde, Sarko y su familia montan por primera vez en avión, ya de regreso a Rumanía.

- Mira Sarko -dice Sophora-, desde lo alto, Francia parece tan pequeña como cagadas de rata.

Y mientras Sarco, con la nariz pegada al cristal de la ventanilla, comprueba que es verdad lo que su hermana le cuenta, ésta se guarda en un bolsillo el azucarillo que le ha sobrado de la escueta merienda de a bordo...

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