30 de abril de 2010

Todo lo que brilla es fruto de la miseria

Bueno: todo, todo...

Estando en el trabajo, buceaba en Internet buscando una foto que representara a Madrid en un encargo de un cliente. Me sorpredió ver la belleza de sus espacios y edificios: el elegante recorrido por la Gran Vía, el Palacio Real, el lago del Retiro... Pensé por un momento en aquellos hombres del pasado que engalanaron tan bien esta ciudad en la que vivo. Conectando ideas, mis neuronas me llevaron a pensar en Gallardón y la grandiosa obra con la que pretende pasar a la posteridad: el soterramiento de la carretera M-30 junto al río Manzanares. Sinceramente cuando finalicen las obras quedará un parque lineal precioso...

Pero de seguido mi neuronas volverion a generar conexiones nuevas que me llevaron a pensar en la deuda acumulada por el Ayuntamiento de Madrid, en la subida brutal del precio del metro, en la tasa de basuras, en los parquímetros, en las multas de tráfico... Sí, quedará una obra preciosa, pero acosta de nuestro presente regalaremos un futuro maravilloso a nuestros descendientes. Y el alcalde pasará a la posteridad gracias a nuestro sudor...

Para entonces mi cerebro debió empezar a generar pequeñas pero inquietas descargas eléctricas, porque de nuevo retrocedí en el tiempo y concluí que si Madrid era tan bonito ahora debió ser porque muchos, antaño, lo debieron pasar bastante mal. Y mientras tanto unos pocos alcaldes pasaron a la Historia gracias al sacrificio de tantos muchos. Concluí: "todo lo que brilla es fruto de la miseria..." Bueno; todo, todo...

Observando el mundo

Cuando abrí este espacio me propuse escribir al menos una entrada mensual. Desde luego que no me tracé un objetivo muy ambicioso, pero hay periodos de mi vida en los que no encuentro un momento en el que ponerme a escribir.

Pero como soy un poco obstinado y perseverante, aquí estoy ahorita intentando crear la entrada de este mes de abril que ya finaliza...

Normalmente las entradas de mi blog surgen de una reflexión personal sobre lo que observo en el mundo que me rodea. Basta una anécdota para provocarme una sonrisa, un poco de ternura, o una buena dosis de irritación.

En este mes me ha llamado la atención, por ejemplo, la reflexión de Stephen Hawking que leí en el periódico. El famoso físico afirmaba que creía muy probable la existencia de extraterrestes, y que de ser cierto, mejor que no apareciesen por aquí. Bueno, algo así entendí yo que él decía. Comparaba su posible llegada con la de los españoles a América: los extraterrestres llegarían para saquear nuestro planeta. La verdad es que a veces no hace falta ser el físico más famoso para pensar con toda la lógica: basta con observar el mundo que nos rodea y saber leer el futuro en los libros de Historia para saber más del futuro que nos espera...

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