26 de enero de 2010

Cáritas no antenderá a inmigrantes sin papeles

"Cáritas no antenderá a inmigrantes sin papeles". ¿Se imaginan un titular como ese? Nos chocaría con fuerza. Si embargo, cuando algunos alcaldes se embravuconan y se les ocurre decir que no empadronarán a inmigrantes ilegales, a más de uno se le hace la boca agua. Y otros aún callan porque saben que la fruta aún no está lo suficientemente madura. Pero ya lo estará, deben pensar en su interior, y llegará la hora de recoger la cosecha...

El lobo del fascismo ya asoma las orejas. ¿Se imaginan que uno de esos tipos xenófobos gobernase este país? Algunos incautos piensan que les iría mejor. La gente es ignorante y no lee los libros de Historia: no hay más que mirar una fotografía del Berlín derrotado para comprender lo poco que Hitler amó a su pueblo...

Imagino que el alcalde de Vic y el de Torrejón deben andar apurados en su presupuesto por tanta obra social, cuando tanto protestan porque los servicios sociales atiendan a los que menos tienen, los ilegales. Resulta paradójico que en este estado aconfesional esa labor la terminen haciendo entidades católicas como Cáritas, cuya atención en esta época de crisis bate récords. Y paradójico también es que esos alcaldes sean de partidos amigos de la tradición y temorosos del poder de Dios. Más bien, creo yo, que los pobres alcaldes deben estar preocupados porque el reventón de la burbuja inmobiliaria acabó con su recaudación extra...

Usera es el barrio donde habito desde siempre. Últimamente todos me dicen "qué mal está el barrio". Que traducido al español es lo mismo que decir "jo, cuántos inmigrantes hay en Usera". Yo, que no soy chino ni negro me defiendo: "cuando peor estuvo el barrio fue en los 80, cuando la droga". Y me responden sin sonrojo: "sí".

No me gusta ser excesivamente vulgar, pero como dice el dicho, a nadie le huele la propia mierda. Y me apetece hablar de nuestra mierda:
  • nuestra religión fue tan oscura y pesada como los negros vestidos de luto en que encerramos a nuestras mujeres por años. De eso hace apenas 60 años, pero ahora nos asustamos de la religión de los burkas;
  • cuando fuimos unos muertos de hambre emigramos a otros países y contaminamos razas tan puras, como por ejemplo la germánica, con nuestros González, Pérez y García;
  • cuando nuestros banqueros quisieron ser los números uno hipotecamos nuestra vida comprando una casa que no podíamos pagar y nos fuimos a veranear con el dinero de un nuevo préstamo;
  • los promotores inmobiliarios nos conderanon a una deuda de por vida, pero olvidamos cualquier rencor hacia ellos cuando les vimos convertidos en los presidentes de nuestros clubs de fútbol;
  • sentamos en el banquillo a nuestros mejores jugadores de fútbol, y dimos papeles a futbolistas extranjeros para que jugasen en su lugar (excepto en el Atletic de Bilbao, ya que ahí el fútbol es signo de su pureza de raza);
  • tantas casas quisimos construir que importamos legiones de esclavos extrajeros, con o sin papeles;
  • convertimos nuestros desiertos en mares de plástico para cultivar tomates, y volvimos a esclavizar la mano de obra extrajera a la par que llenábamos de puticlubs las carreteras para así gastar la ganancia gozando con sus mujeres;
  • empezamos a dudar de la honradez de los inmigrantes, pero tanto nos habíamos acomodado, que les dimos las llaves de nuestro hogar para que limpiasen la mugre de nuestro piso, o el culo de nuestros niños y ancianos;
  • suplicamos ayudas al Gobierno mientras mirábamos con desconfianza las ayudas prestadas a los que no eran de nuestro mismo color;
  • nos pareció que nunca antes habíamos tenido que esperar en los hospitales, y fue cuando nos indignamos por el excesivo gasto médico en personas que no fuéramos nosotros. Mientras tanto, como faltaba personal médico, lo importábamos de países pobres que gastaron lo poco que tenían en formarles;
  • nos negamos a que vinieran las abuelas a cuidar de sus nietos porque podían enfermar y ser un gasto sanitario; preferimos que a sus niños les educara la calle. Cuando los niños jueguen a quemar coches como en Francia qué se nos pasará por la cabeza hacer con ellos...
  • maltratamos a los animales en infinidad de fiestas populares y a eso le llamamos tradición; las tradiciones ajenas nos parecieron signo de incivilización;
  • y cuando nuestra bacanal tocó a su fin, endeudamos el Estado para purgar así nuestros pecados. Ahora que estamos muertos de hambre envidiamos hasta el plato de cualquier esclavo agrícola negro...
Alzo mi voz como la del profeta que habla en nombre de Dios y me atrevo a deciros: "no tuvistéis piedad de vuestro hermano y cuando tuvo hambre incluso le arrancastéis el plato de la boca. ¿Por qué Dios ha de tener ahora piedad de vosotros? Habéis pecado tanto que merecéis ser arrasados y que en vuestro pueblo no crezca hierba alguna por 3 generaciones..."

Siempre es la misma historia: cada pueblo se acaba condenando a sí mismo...

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