31 de diciembre de 2010

Y que nunca nos falte el trabajo

Otro año que termina, y otro que va a empezar. En mi recuerdo, este será el año de la deuda: me casé con el banco, y ahora tengo que devolver un dinero por el resto de mis días. Por primera vez he saboreado las delicias de lo prestado: las deudas te sirven para cosas tales como tener un techo en que cobijarte, encender la calefacción, o comerte unos huevos fritos en aceite de oliva virgen extra. Eso sí: siempre y cuando uno vaya teniendo algo para ir saldando la deuda, o lo que es lo mismo, con que aminorar la carga. Será fácil recordar el dígito del año: 2010, año en que España ganó el mundial de fútbol.

Hoy pasaban por televisión los éxitos deportivos de año: aparte del mudial mencionado, Nadal, que lo ganó casi todo, Contador en el Tour, y atletas femeninas varias que ganaron variadas carreras. España en el podio del Olimpo, y por otra parte en los infiernos monetarios. Pues el país está tan endeudado como yo. O por supuesto más.

Me pregunté en qué invertirá España su deuda: ¿en llevar al podio de la ciencia a los mejores científicos? ¿Descubriremos una vacuna milagrosa? ¿Curaremos del mal de hambre al mundo? Más bien no. Quizá la deuda nos permita inventar innovadoras sustancias dopantes para que en 2011 nuestros atletas varios vuelvan a casa con el cuello repleto de medallas de todos los calibres y metales. ¿Qué más da cómo se gane, si eso nos permite soñar con que somos los números uno?

Y ya en el terreno de los mortales, en el 2011 y hasta otros 30 años, a pagar cada mes el recibo de nuestra deuda. Y a rezar mucho, y a poner dos velas al santo para que nunca, nunca, nunca nos falte el trabajo...

27 de noviembre de 2010

Hastío en noviembre

Noviembre de 2010 llega a su fin. Tantos pensamientos aplazados que le vienen a uno entre el ida y vuelta al trabajo... Es el frenético discurrir del día a día...

Mientras unos no tienen trabajo, a mí se me amontona en este fin de año. Dos cursos de diseño web, y ahora que finalizo un curso, de nuevo al estudio de diseño. Uno teme que después llegue la época de vacas flacas, y no queda más remedio que aprovechar el viento cuando sopla fuerte.

En este mes de nuevo me volvió a irritar el desmadre de los funcionarios. Por más que se repita ante mis ojos, no dejan de sorprenderme, para mal, las pequeñas miserias humanas. Me duele España tanto o más que a la Generación del 98. Aunque realmente lo que me duele es el género humano...

En noviembre me sentí molesto de nuevo por los rebeldes sin causa. No soporto la corriente de "soy un chico malo, a bad boy, brother". Para malos Hitler y Stalin, tonto el haba...

Y de nuevo este mes me sentí hastiado por el hedonismo de nuestra época. Tampoco es que añore los tiempos de cilicio y penitencia, el sufrimiento por el sufrimiento me parece de lo más imbécil. Pero como digo me desilusiona esta sensación que me hace percibir a la gente más preocupada del autoplacer y la autocontemplación, que del bienestar de sus semejantes. Me decepciono con lo que veo y escucho. Debo ser un alucinado, pero el mundo que me rodea me parece lleno de seres que sólo piensan en follar como conejos, emborracharse, tener un buen coche, parecer cool y tener un bolso caro. Mientras tanto, Haití se desangra de nuevo, ahora en un cólera, mientras no le llega ni la mitad de la mitad de la ayuda prometida.

¿Y quién piensa en ayudar a los haitianos en estos tiempos de crisis? Primero los españoles, claro. De nuevo ese patrioterimo que no soporto me volvió a derrotar en este noviembre. Tengo claro que aquí y en todas las partes del mundo no hay más patria que la del dinero.

Sí, la del dinero. En este mes que termina tuve que escuchar de nuevo los lamentos de la ezquerra republicana de Catalunya porque los españoles se llevan el dinero de su país. Ya no me sorprende, pero las izquierdas de todas partes parecen más preocupadas del dinero y de convertirse en distintas que de la igualdad y la solidaridad interplanetaria. Al menos, si Stalin resucitase para gobernar el mundo, todos seríamos iguales en la miseria y en el trabajo...

Y no sólo las izquierdas me volvieron a hastiar. En este mes de noviembre se reafirmó mi teoría de que la ecuación capitalista del consumo=beneficios es una ecuación imposible. Los bancos de Irlanda acaban de ser rescatados de la ruina y ningún liberal no-intervencionista clama al cielo. ¿Dónde están tus gritos, Esperanza Aguirre? Mientras tantos, el alcalde de Madrid suplica un préstamo y Zapatero se lo niega. Pobre Gallardón, que no tiene para pagar la hipoteca, como tantos otros desheredados. ¿Sacarán los rescatados bancos a subasta la ciudad de Madrid?

Y mientras Gallardón no puede dormir, no le salen las cuentas por tanto túnel horadado, menudo agujero, millones de madrileños atraviesan la ciudad de cabo a rabo en sus vehículos particulares aún pendientes de pagar. Despreocupados, cruzan raudos y veloces la ciudad de Madrid a través de túneles de vértigo: fiuuuuu, fiuuuuuuu...

Yo, sin embargo, en este mes realicé mis trayectos en metro o en tren: "Próxima estación: Fuenlabrada. Final de trayecto"...

1 de octubre de 2010

Sarko: el tiempo de los gitanos

PRÓLOGO
A mí un día Sophora, de 12 años, me intentó robar 500 euros cuando sacaba dinero en un cajero. Deben escuchar mi historia, pues como se acostumbra ahora, las víctimas tenemos el triple o más de razón. Si su padre la empujó a robar deberían meterlo en a la cárcel, que para eso están las leyes. Pero otra cosa es deportarle a él y a toda su raza. A veces el camino más corto pasa por un precipicio...

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Que no me digan a mí que Sarkozy no parece un nombre gitano: "¡Sarko, Sarko!". Su nombre, abreviado, suena como a protagonista de una película de gitanos de Emir Kustuica.

Y es que Sarko va y se mete en un lío. Un día hace algo que no debería: roba una cartera llena de dinero. Bueno, no es tanto dinero, pero para Sarko los 500 euros y pico que contiene la cartera es todo un dineral.

Sarko tiene 12 años, y vive en un poblado de chabolas a las afueras de París. Vino con su familia hace 2 años desde Rumanía. En su país se morían de asco y de hambre, y ni un céntimo de euro les llegaba de las ayudas prometidas por Europa. Al menos en Francia ganan un poco más ensuciando más que limpiado parabrisas en los semáforos, y tocando música con un arcordeón desafinado.

Son pobres pero saben divertirse despreocupados, y más aún cuando Sarko aparece con los 500 euros. "Me encontré el dinero", le dice a su padre. Su padre sabe que es mentira. Y comienza la fiesta...

Con el dinero compran un poco de vino y carne de cerdo que asan sobre unas brasas al anochecer. Y entre restos de basura montan un festín en el que hasta las ratas quedan convidadas. Cuando termina la cena, Sarko canta en torno a una lumbre mientras su padre toca el acordeón y las mujeres friegan en un balde de agua...

A la mañana siguiente la policía rodea el poblado en que vive Sarko:

- Están ustedes detenidos por vivir en un asentamiento ilegal -dice un señor trajeado-; tienen que marcharse de vuelta a Rumanía.
- ¿Y eso quién lo dice?- pregunta el padre de Sarko.
- Lo dice el presidente de la República Francesa -se le conesta-, don Nicolas Sarkozy.
- Mira Sarko, se llama como tú, es tu primo -dice Sophora, la hermana de Sarko.

Y todos ríen con la broma de Sophora, y entoces al abuelo se le ve el diente de oro.

Mientras tanto el primo postizo de Sarko habla y habla y habla en cuanto micrófono quiera escucharle: "si usted tanto quiere a los gitanos lléveselos a su país".

Nicolas Sarkozy tiene una novia guapa, cantante y modelo, y un hijo imberbe que ya es director de departamento, y al que los 500 euros que robó Sarko no le bastarían ni para limpiarse el culo. Pero como las encuentas de popularidad de Nicolás bajan por esto y aquello, y ahora me vienen a joder estos gitanos ladrones, mejor entretenemos al pueblo burro y soberano con lo que me piden y para ya, no tengo ganas de pensar ni tiempo, cariño, ¿has reservado ya para cenar? Libertad, igualdad y fraternidad, ja, primo...

Dos días más tarde, Sarko y su familia montan por primera vez en avión, ya de regreso a Rumanía.

- Mira Sarko -dice Sophora-, desde lo alto, Francia parece tan pequeña como cagadas de rata.

Y mientras Sarco, con la nariz pegada al cristal de la ventanilla, comprueba que es verdad lo que su hermana le cuenta, ésta se guarda en un bolsillo el azucarillo que le ha sobrado de la escueta merienda de a bordo...

31 de agosto de 2010

Se terminó lo que se daba

Agosto llega a su fin y comienza septiembre. Alguna asignatura me ha quedado pendiente, como de costumbre, en mí es algo patológico, y no sé si me dará tiempo a recuperarla. Empieza un nuevo ciclo, como todos los años. Pero esta vez, para mí, creo que comienza una nueva etapa con más desafíos. Ahora tengo una deuda por 25 años, pues acabo de comprarme una casa. Mi humilde morada, je. Ahora tendré que trabajar duro para pagar la cuota de la hipoteca, la luz, el agua... Hasta que no gane algo de dinero no podré comprarme muebles. Este Peter Pan debe dejar de volar alegre, dejarse bigote y crecer para hacerse mayor. Se terminó lo que se daba: una nueva vida, llena de aventuras y enigmas, comienza...

26 de julio de 2010

El becerro de oro

Julio llega a su fin y como siempre apuro hasta fin de mes para escribir mi entrada mensual. Este fue el mes en que España ganó el mundial de fútbol, por fin, casi no nos los podíamos creer. Todos enloquecimos de alegría. No quise perderme tal momento histórico que quién sabe si se vuelva a repetir en los días de mi vida. Como tantos otros, en una especie de orgía colectiva, me lancé a las calles de mi barrio, Usera. Aunque fuera simplemente como mero espectador, quise disfrutar del alboroto multirracial que celebraba la victoria de España.

Incluso al día siguiente me acerqué a ver desfilar en procesión a los héroes del mudial. Previamente entré en una tiendecita a comprar un poco de agua que me tuve que tomar caliente, pues los pobres chinos no daban a basto a reponer el género con tanta demanda, y el establecimiento parecía arrasado por la turba. Me entraron ganas de decirle al chaval de la caja "más tlabajo, más dinelo", pero preferí no pasarme de gracioso.

Y contemplé absorto a los héroes bajo los efluvios de un estado de paroximo mutuo, que sobre todo sentí al reconocer a Iniesta. Les saludé con el dedo de la victoria a lo Julio César y reflexioné profundamente sobre el hecho de que el día anterior los había visto en mi televisor mientras estaban en la otra parte del mundo, en Sudáfrica. Ahora el mundo sí que es un pañuelo...

Unos días más tarde unos amigos me dijeron que los héroes iban medio borrachos en el autobús y hasta echando escupitajos a alguno de los directivos de la federación de fútbol. Sólo entonces caí en la cuenta, yo igual de cándido que siempre, que el estado de paroximo de los jugadores más tenía que ver con los efluvios del alcohol que con los de la victoria, así que de pronto los héroes se me quedaron algo desmitificados.

Aparte de la victoria patria, claro, lo mejor de este mundial fue ver cómo esta vez ganaron los buenos y perdieron los malos, los del fútbol chusco, bronco y del autobús en la portería. Me sorprendió ver en la final a una Holanda tan rocosa y sucia. Antaño Cruiff y su naranaja mecánica nos enseñaron ese fútbol de toque que practicamos, y ahora su Holanda se dedica a romper juego y piernas. Paradojas que tiene el fútbol y la vida misma...

Pero como un amor que termina con el verano, el mundial y sus efluvios van quedando atrás. El día antes de la final imaginé a Casillas levantado la copa del mundo. La escena, luego hecha realidad, se me dibujó grandiosa en mi imaginación, y más después de haber visto a otros futbolistas míticos alzarla en mundiales pasados.

Apenas unos días más tarde la copa llegó a España. Me pareció casi un acto sacrílego el ver cómo el preciado trofeo acababa manoseado por todo el mundo.

Pensé en toda esta vaina de los héroes borrachos que tiran escupitajos, y en el preciado trofeo de oro manoseado, y me pregunté si no estaba ante un nuevo becerro de oro que estaba siendo adorado por todos nosotros. Ante la acusación de idólatra yo siempre busco mi absolución con la misma respuesta simplona: "es que a mí me gusta el fútbol". Y mi razón siempre me interroga: "¿no se te ocurre nada más inteligente que decir? ¡Ay, alma de cántaro...! Mira que adorar a unos héroes de cartón..."

30 de junio de 2010

Cuando sólo se piensa en ganar

Me gusta el fútbol, lo reconozco. Por estas fechas sigo con atención el mundial de Sudáfrica. No sé si estaré equivocado, pero en el fútbol actual observo la tendencia, cada vez mayor, de "jugar a la italiana". Cuando sólo se piensa en ganar el fútbol es aburrido. Quizá algún día, pronto tal vez, pierda la afición a este deporte. Me aburren las defensas tupidas y maldigo a esos entrenadores que sólo piensan en ganar y que malogran a las mejores estrellas en un banquillo.

En este mundial Italia quedó eliminada a las primeras de cambio. Sinceramente, siempre me alegra que Italia quede eliminada: me aburre su fúbol de "esperar y pillar a la contra". Pero por desgracia, he observado cómo Inglaterra aburrió jugando a esperar, Argentina juega a esperar, Ghana juega a esperar, Portugal jugaba a esperar, y hasta la mismísima Brasil juega a esperar. Ayer España eliminó a una Portugal encerrada en su campo en la que el pobre Cristiano Ronaldo, la estrella del momento, se desesperaba de aburrimiento. Ahora la estrategia es poner a la estrella del momento a correr y presionar. Y si no defiende se le sienta en el banquillo...

Parece que la táctica de ahora consiste a defender, esperar a marcar un gol para luego montar el autobús en la portería, y luego correr al contrataque para meter un par de goles más. Sin ir más lejos, en Brasil Dunga prescindió de hasta Marcelo después de su gran temporada en el Real Madrid. Se terminó el "jogo bonito".

Mourinho ganó la Liga de Campeones con un fúbol más que aburrido. El Real Madrid lo ha fichado sólo por eso, para ganar al F.C. Barcelona, independientemente de lo aburrido que sea al fútbol de Mourinho. Quizá Ronaldo termine sentado en el banquillo por un defensa porque hay que conservar el resultado. Me siento más forofo del Real Madrid, pero tal y como están las cosas, hasta casi prefiero que gane el Barcelona. Porque de lo contrario el fútbol rácano quedará justificado.

Sirva el tópico: el fútbol es como la vida misma. Y ahora en la sociedad sólo prima ganar, independientemente de cómo se logre la victoria.

Habrá que enseñar a los niños que el héroe del partido ya no es quien mete los goles más bonitos. Más bien que elijan a sus ídolos de entre la línea de defensa. Y no se si se darán cuenta de que cuando sólo se piensa en ganar el fútbol ya no es tan divertido...

30 de mayo de 2010

Principio de Arquímedes

"Todo cuerpo que se sumerge en un fluido tiende a ser desalojado por un empuje similar al peso del volumen desalojado". Lo cual no quiere decir que el empuje generado desaloje al cuerpo que se sumergió, sino que podría desalojar a otro cuerpo más ligero que estuviese en el mismo fluido. Digo yo...

En estos tiempos de economía incierta todo el mundo se pregunta por las causas de esta crisis profunda en el sistema gobernado por las reglas capitalistas. Los bancos y otros negociantes del diablo consiguieron beneficios a toda costa; así son los que venden hasta su madre con tal de hacer negocio. El mundo se ha llenado de deudas, y ahora los gobiernos intentan regenerar la economía.

Lo primero que hicieron los estados fue garantizar la supervivencia de esos mismos que generaron las hipotecas basura, la deuda, pues no se concibe la economía sin ellos, y puesto que todos depositamos nuestros ahorros en sus fondos sin fondo. Pero la deuda sigue ahí, imagino que hasta se multiplica por aquello de los intereses. Los que antes fuimos países ricos ahora sólo pensamos en reducir gastos con el fin de reducir la deuda pública. Es el fin de aquello que se ha llamado "socidad del bienestar". A fin de cuentas, el bienestar fue sólo para alguno de los ciudadanos europeos, porque en el resto del planeta cada cual debía encargarse de sí mismo en todo momento...

China, la India y Brasil hace ya tiempo que se sumergieron en las aguas de la economía global, y según el principio de Arquímedes, su inmersión produjo un empuje de la misma magnitud al del peso del volumen desalojado. El dinero no es un mar sin fondo, y las materias primas y los consumidores son recursos limitados; no hay más que los que hay. Calculo yo que con la inmersión en el negocio de las mencionadas potencias a algún otro país le toca ser desalojado.

Europa y Norteamérica hacen sus cálculos: "¿de dónde hemos de reducir el gasto para saldar la deuda?". Me temo que no se trata sólo de saldar deudas pendientes. El pastel del dinero está limitado a los recursos y a los consumidores. En China, India y Brasil no tienen gastos extras de derechos sociales ni medioambientales, ¿vamos a poder competir con ellos?

Los nostálgicos de la era soviética intentarán hacer un festín acosta del cadáver del sistema capitalista. Para mí la historia de esta muerte anunciada no es más que la depredación natural de una especie sobre su misma especie cuando los recursos son limitados. El ser humano tiene un apetito más voraz y se reproduce más rapidamente que cualquier otra plaga. Si no asume que la supervivencia de su especie depende de la propia supervivencia de sus congéneres estará perdido, porque se condena a depredar a su misma especie y a que sobrevivan sólo los más fuertes. En eso consiste la economía liberal, y ahora los más fuertes están en Asia y Sudamérica.

De nada nos va a servir ahora reivindicar nuestros derechos, porque nunca nos hemos preocupados por los de los demás. Ahora nos toca ser desalojados porque otros se sumergen en las aguas de la economía global. No hay nada que ahora podamos hacer, porque somos más ligeros que el gordo que se acaba de meter en la bañera...

30 de abril de 2010

Todo lo que brilla es fruto de la miseria

Bueno: todo, todo...

Estando en el trabajo, buceaba en Internet buscando una foto que representara a Madrid en un encargo de un cliente. Me sorpredió ver la belleza de sus espacios y edificios: el elegante recorrido por la Gran Vía, el Palacio Real, el lago del Retiro... Pensé por un momento en aquellos hombres del pasado que engalanaron tan bien esta ciudad en la que vivo. Conectando ideas, mis neuronas me llevaron a pensar en Gallardón y la grandiosa obra con la que pretende pasar a la posteridad: el soterramiento de la carretera M-30 junto al río Manzanares. Sinceramente cuando finalicen las obras quedará un parque lineal precioso...

Pero de seguido mi neuronas volverion a generar conexiones nuevas que me llevaron a pensar en la deuda acumulada por el Ayuntamiento de Madrid, en la subida brutal del precio del metro, en la tasa de basuras, en los parquímetros, en las multas de tráfico... Sí, quedará una obra preciosa, pero acosta de nuestro presente regalaremos un futuro maravilloso a nuestros descendientes. Y el alcalde pasará a la posteridad gracias a nuestro sudor...

Para entonces mi cerebro debió empezar a generar pequeñas pero inquietas descargas eléctricas, porque de nuevo retrocedí en el tiempo y concluí que si Madrid era tan bonito ahora debió ser porque muchos, antaño, lo debieron pasar bastante mal. Y mientras tanto unos pocos alcaldes pasaron a la Historia gracias al sacrificio de tantos muchos. Concluí: "todo lo que brilla es fruto de la miseria..." Bueno; todo, todo...

Observando el mundo

Cuando abrí este espacio me propuse escribir al menos una entrada mensual. Desde luego que no me tracé un objetivo muy ambicioso, pero hay periodos de mi vida en los que no encuentro un momento en el que ponerme a escribir.

Pero como soy un poco obstinado y perseverante, aquí estoy ahorita intentando crear la entrada de este mes de abril que ya finaliza...

Normalmente las entradas de mi blog surgen de una reflexión personal sobre lo que observo en el mundo que me rodea. Basta una anécdota para provocarme una sonrisa, un poco de ternura, o una buena dosis de irritación.

En este mes me ha llamado la atención, por ejemplo, la reflexión de Stephen Hawking que leí en el periódico. El famoso físico afirmaba que creía muy probable la existencia de extraterrestes, y que de ser cierto, mejor que no apareciesen por aquí. Bueno, algo así entendí yo que él decía. Comparaba su posible llegada con la de los españoles a América: los extraterrestres llegarían para saquear nuestro planeta. La verdad es que a veces no hace falta ser el físico más famoso para pensar con toda la lógica: basta con observar el mundo que nos rodea y saber leer el futuro en los libros de Historia para saber más del futuro que nos espera...

29 de marzo de 2010

Autoridad y selección en las aulas

Ya hace un mes que comencé un nuevo curso del paro. De nuevo 3d y multimedia. Hoy mis alumnos no tienen clase, pero a mí me toca venir al centro. Desde el aula vacía formulo la pregunta que siempre hago: ¿y la responsabilidad de los profesores dónde queda?


Siempre que se habla del tema educativo se cuestiona al alumno. No son buenos tiempos para los profesores desde luego, pero tampoco se trata de volver a los tiempos en que con su autoridad campaban a sus anchas. Los políticos más populistas (tengo un nombre en la cabeza) aprovechan cada agresión en las aulas para reivindicar el regreso a los viejos tiempos y a la antigua autoridad del profesor. Según ellos el problema educativo quedaría resuelto devolviendo a los docentes la autoridad de antaño. Eso y el retorno a la escuela selectiva, que no es otra cosa que entresacar las "malas hierbas" de entre los alumnos "válidos". Ideas simples para un problema más que complejo. Y para que lo entienda el pueblo, claro...

A los políticos más populistas no les interesa hablar del factor socioeconómico. Para ellos el problema educativo es intrínsico al mismo sujeto sobre el cual recae el problema: el alumno que fracasa. Y es entonces cuando nos hablan de escuela selectiva y de autoridad en las aulas.

Creo que en la mayoría de los casos el fracaso escolar está relacionado con el factor socioeconómico. Los mayores problemas escolares siempre ocurren en las zonas más deprimidas económicamente. En ocasiones se cuestiona la calidad educativa de muchos colegios públicos, cuando en los colegios públicos de zonas "económicamente bien" no hay problemas.

Como docente tengo alumnos espabilidados y no tan espabilados. Para mí resulta mucho más fácil explicar la lección a los que entienden todo a la primera y a los que son aplicados. Me resulta muy cómodo explicar la lección una sola vez, mandar tarea, y sentarme en mi puesto a descansar. Pero no me pagan sólo para eso, sino también para sacar adelante a los más perezosos y a los que tienen más problemas de entendimiento.

Mi formación es más fruto de mi esfuerzo personal que de la escuela selectiva y autoritaria en la que estudié. En mis tiempos, la autoridad del maestro era incuestionable. Muchos maestros explicaban la lección y si no entendías peor para ti. Después de explicar te mandaban tarea, y se ponían a leer el periódico, incluso a echar la siesta en clase. Luego se daban una vuelta revisando la tarea, y al que no la había hecho le llamaban vago. A mí me parece abominable que algunos reinvindiquen esa vieja escuela como la escuela de calidad.

En nuestra universidad las cosas siguen siendo así. Los profesores hartos de privilegios campan a sus anchas. Y cuando en una clase suspenden al 80% de los alumnos se cuestiona a estos en vez de al catedrático de turno. Para los tertulianos de los medios hablar de reforma universitaria siempre es exigir más esfuerzo de parte del alumno. Por supuesto que siempre hay algún profesor universitario en estas tertulias.

En lo único que coincido con los políticos más populistas es en lo de la "cultura del esfuerzo". Pero con el matiz de que el esfuerzo siempre ha de ser para profesores y alumnos.

A nivel de primaria y secundaria, no soy optimista. No hay más que ver los valores "culturales" predominantes en los medios de comunicación: éxito, fiesta, guapos, dinero, galácticos, y poco trabajar. Y en los barrios más humildes unos padres poco preparados culturalmente, trabajando todo el día y con poco tiempo y ganas para atender a los hijos. Bueno, por fin con más tiempo, porque ahora muchos no tienen empleo.

En la universidad, profesores anclados en su pedestal, tan acomodados que hace mucho que dejaron de formarse y que que en ocasiones imparten asignaturas tan desactualizadas que poco tienen que ver con el exigente mercado de trabajo actual. Parece que es así como se pretende competir en un mundo cada vez globalizado.

Ante este panorama para mí sólo hay una solución: invertir más en educación de calidad, y cortar de raíz cualquier privilegio. Entresacar "malas hierbas" sólo conduce a formar menos a los que menos formación tienen. Más bien, yo propongo, dividir a los alumnos según su capacidad, y ello implica más docentes y más aulas. Pero nunca dejar de formar.

Y si se piensa en dar más autoridad a los docentes habrá que pensar también en el modo de evaluar la calidad de su trabajo. Porque de lo contrario acabarán acumulando los privilegios de antaño o de los profesores universitarios: antes de exigir al alumno siempre hay que exigir la honestidad del docente...

1 de marzo de 2010

Despedida

Hoy nos despedimos de Luistri para siempre. El funeral fue en la capilla del colegio Nuestra Señora de Fátima. Fue como un regreso triste al pasado. Allí estábamos unos cuantos de los de antes, mucho más viejos. El rostro de Luistri sonriente en un cartelón. Me encantó estrechar la mano y saludar a la gente del pasado. Estos momentos te hacen reflexionar sobre la brevedad de la vida. El paso del tiempo... Un día todos nos habremos ido. Quién sabe si entonces volveremos a disfrutar de la presencia de Luistri...

El cura dijo cosas bonitas de Luistri. Habló de Dios, por supuesto. Dijo que Dios se manifestaba en los hombres, y que Luistri fue un buen espejo. No entiendo mucho de Dios, pero entiendo a que se refería...

Nos invitaron a decir unas palabras. Todos los viejos compañeros sentimos el miedo escénico, aunque seguro que muchos queríamos decir algo. Supe que ese era mi momento. Me armé de coraje y subí al altar. Agarré el micrófono y puse voz a lo que muchos sentíamos: que pese a los años, 23, ahí estábamos recordándole, sería por algo... Me emocioné y vi rostros emocionados. La voz se me quebró, pero quedé en paz. Recibí palabras de agradecimiento y cariño.

Aún tuve el coraje de saludar a los familiares de Luistri y a los clérigos de San Viator. Reflexioné con uno de los hermanos viatores sobre el vacío que iba a dejar Luistri en Bolivia. Me insinuó que iba a ser muy difícil encontrar a alguien que le supliera pues era muy polifacético: sacerdote de parroquia, educador, y cuidador de cerdos para dar de comer a los niños. Sí, no deben quedar muchos con todas esas especialidades en su curriculum...

Ahora sólo nos queda seguir viviendo nuestro tiempo lo más dignamente que podamos. Reflexionar sobre su vida y persona. La vida debe continuar...

28 de febrero de 2010

Luis Gonzaga Trigueros Ortega

Hace algo más de una semana que murió el Luistri en Bolivia. Hace un par de días que me enteré de la noticia. Después de tantos años sin verle, 18, ahora me sorprende el cariño que le tenía...

Muchos años han pasado ya desde que le conocí. Recuerdo cuando me apuntaron a los boys scouts. Corría el año de 1979, y yo apenas tenía 9 años. Según mis cálculos, Luistri tenía 23 años, 14 más que yo. Tengo el vago recuerdo de su hermana, que apareció en una de nuestras excursiones, y creo recordar que Luistri comentaba el cariño que se tenían, y eso que habían reñido mucho de pequeños. Aquel día Luistri se burlaba de ella por sus reticencias a probar el queso de roquefort, ese que tiene una especie de moho verde.

Nada más entrar en el grupo Luistri fue mi monitor, jefes les decíamos, aunque por poco tiempo. Mis padres pidieron que me pusieran en el grupo de mi hermano, un año menor que yo. Y eso que me perdí de estar al lado de Lustri...

Después de tantos años mis recuerdos son muy confusos, y apenas tengo unas fotos de los últimos años en el grupo, precisamente los más vivos en mi memoria. Creo recordar que volví a disfrutar de Luistri como monitor en alguno de los años, 1981 ó 1982, pero mis recuerdos de entonces se reducen al frío que pasaba en los campamentos, a los momentos divertidos de los juegos, y a la chica que más me gustaba.

Así pasaron unos cuantos años y varios campamentos, 5 años de mi infancia en concreto. Luistri llegó a ser el máximo representante del grupo scout Fátima, el jefe del grupo. No fue hasta septiembre u octubre de 1984, yo tenía 14 años, 28 él, cuando volvió a ser mi monitor. A partir de entonces compartí, codo con codo, otros 2 años de mi vida junto a él. Uno de los periodos más hermosos de mi vida, coincidiendo con los años de mi adolescencia. Ahora tengo claro que algunos rasgos de mi personalidad los forjó él.


Recuerdo nítido el carácter jovial de Luistri. Nunca voy a olvidar su sonrisa; ahora siento esa especie de "saudade" brasileña, a medio camino entre la alegría que siento al recordarle y la tristeza que me embarga, al recordar su barba sonriente. Luistri era el primero en unirse a una guerra de piñas, aunque a mí, tan temoroso, esas batallas me parecían cosa de salvajes. Más de una vez recibió un buen piñazo, esas cosas tiene jugar a la guerra.

Recuerdo otra batalla que empezó con el arroz con leche en la preparación de un campamento de verano. El arroz con leche que alguien preparó estaba tan imposible de comer, que alguien arrojó su ración a uno de los compañeros. Enseguida se entabló una batalla campal en la que todos se vieron envueltos, Luistri el primero. Todos menos yo, que en cuanto olí el fragor de la batalla huí para el monte. Cuando todo se hubo calmado me acerqué con sigilo al campamento. Todos estaban perdidos, manchados, Luistri incluído, menos yo. Me acerqué a él en tono formal, para manifestarle mi malestar por tanta salvajada, cauteloso, porque Luistri llevaba una botella, creo que de vinagre, para guardarla en el almacén. Luistri asintió con la cabeza, dándome la razón. Ya podéis imaginar: en cuanto me tuvo a tiro me roció con la botella de vinagre, y así no quedó ni uno indemne en esa batalla. Ahora me siento un privilegiado por aquella traición...

Luistri era un trabajador incansable, y ejercía su liderazgo siempre desde el ejemplo. Y aunque era hábil para llevar al grupo a su terreno, siempre lo hacía en asamblea, y era tan democrático que no siempre se salía con la suya. Entonces se quedaba un poco contrariado, pero asumía con deportividad su derrota. Nunca he visto ejercer el liderazgo con tanta generosidad.

Desde temprana edad he asumido mal la sumisión y el liderazgo, así que alguna vez llevé la contraria a Luistri, muchas veces llevado sólo por la rebeldía propia de mi adolescencia. Recuerdo que le boicoteé una actividad en la que nos encargó un mural con recortes de revistas. Luistri quería tratar un tema serio, de introspección personal, y yo le salí con mi tangente folclórica. Aún recuerdo su rostro serio y desesperado mientras yo me burlaba diciendo "he hecho el mural, aquí está todo, es que es algo artístico..."

No era malhablado, y apenas más que utilizaba el término "huevón" para manifestarte su desagrado. Soportaba nuestra sorna burlona con una gran estoicidad y una breve sonrisa en la comisura de los labios. En nuestra rebeldía le decíamos "el tito Luis", o vulgarmente "el Luistri", formas de llamarle poco formales si las comparamos a las más solemnes "padre Luistri" o "don Luis Trigueros" con que he comprobado que le trataron en Chile o Bolivia. Pero formas de tratarle ni más ni menos íntimas, porque estoy seguro que Luistri fue igual de cercano a uno y otro lado del Atlántico. Si algo le caracterizaba era su horizontalidad en el trato, y estoy seguro de que ese es otro de mis rasgos personales que él me inculcó...

Por aquellos años 80, y pese a que el Grupo Scout Fátima pertenecía a la congregación de los clérigos de San Viator, en el grupo se respiraba agnosticimo y cierta burla hacia el sentir religioso. Yo me sentía molesto porque por entonces tenía una honda creencia religiosa. En ese ambiente contrario, Luistri siempre nos dio testimonio de su amor a Dios, y respetó el sentir de los demás más de lo que le respetaban a él. Y nunca le importó la condición o el credo o no credo de los demás, imagino que más allá de la tristeza que le produciría que los demás no sintieran lo que para él debía ser lo más importante, Dios. Como le recordó en estas fechas fatales mi amigo David Morales, "además era un gran humanista". Recuerdo con viveza cuando me despertó temprano para ir a orar a la iglesia del Monasterio de Guadalupe, en Cáceres. Allá donde estuviera, él siempre era coherente con sus creencias de cristiano.

En 1987 fue el último año que estuvo en España, y yo no pude disfrutar de su presencia porque estuve fuera de Madrid, en el seminario que los clérigos de San Viator tenían en Valladolid. Allí recibí una carta suya en la que pude descubrir al Luistri más religioso. Recientemente he descubierto en Internet algún escrito suyo en el que se respira el mismo hondo sentimiento...

Luistri supo transmitirme su pasión por las largas caminatas en el monte. Me enseñó a imprimir camisetas, a hacer nudos, a cortar con el hacha, con la sierra, a picar haciendo agujeros, a manejar la pala, y a trabajar duro bajo el sol, el frío, la lluvia o el viento. Él siempre planificaba con detalle cualquier empresa que comenzaba, y puede que eso también lo aprendiera de él, porque ahora, en mi trabajo como diseñador gráfico o docente, soy muy metódico y ordenado. Y siempre, siempre daba ejemplo, y siempre, siempre era cercano. Era alto y espigado, y tenía barba de misionero; en sus últimas fotos me recuerda con su barba cana a don Quijote, como esta que adjunto y que acabo de encontrar en Internet. Siempre llevaba su impecable sombrero de 4 bollos; en los últimos tiempos parece que lo cambió por una gorra. Cuando íbamos de marcha, su mochila era la más grande y pesada, tan alta como él, porque también llevaba por ejemplo el botiquín, siempre prevenido y servicial para todos. Nos estimuló a que fuéramos autónomos, insistía en que cada cual se haciera su propia mochila, y delegaba confiado parte del trabajo en los demás.

Ilusionó a hijos y padres, y juntos mejoramos las equipaciones de los campamentos, sobre todo las del comedor. Recuerdo esa especie de invento suyo que fue lo que terminamos por llamar "el engendro": dos dobles techos de tienda de campaña cosidos por el medio con la ayuda de alguna madre. "El engendro" era fácilmente transportable en las largas caminatas, y podíamos dormir juntos hasta 12 personas. No pasé yo frío bajo ese invento, y recuerdo con una sonrisa aquella vestisca de Almería, en el sureste de España, que nos lo levantó a medianoche. Junto a Luistri aquella desventura la viví como una diversión más. La foto que adjunto es en la estación de tren de Atocha, en Madrid, a la vuelta de aquel viaje maravilloso por el sur en la Semana Santa de 1985.

Luistri nos proporcionó un espacio en el que estar recogidos en aquellos trágicos años 80 españoles en los que tanto estrago hizo la heroína por las calles del barrio. Todos los viernes nos abría confiado el local, y allí estábamos solos, a nuestro aire, entretenidos charlando o jugando. Recuerdo una de las pocas batallas campales en que me vi involucrado, en la que pusimos el local patas arribas, arrojándonos todo lo que encontramos a nuestra mano. Me lo pasé fenomenal, hasta que Luistri hizo su entrada en la estancia y contempló el caos: debió sentirse desolado, sobre todo porque habíamos traicionado su confianza. Simplemente nos habló serio al día siguiente invitándonos a la reflexión, y en adelante el trato siguió igual que siempre. Era firme pero generoso.

Me acuerdo que gracias a su hospitalidad me movía por el colegio como si fuera mi casa. Cuando algo necesitábamos de él llamábamos al timbre de la comunidad de los clérigos, preguntábamos por él, y presto acudía a ver qué queríamos. Aún me acuerdo de su recogimiento para estudiar sus exámenes de teología, y cada dos por tres lo interrumpíamos con algún asunto. Nos contemplaba resignado desde su alta estatura, pero siempre nos atendía...

En octubre de 1987 partió rumbo a Chile. Le organizamos una cálida y festiva despedida. No supe darle la importancia al hecho trágico de que en ese momento en realidad lo estaba perdiendo para siempre. La vida de Luistri debió ser siempre así: unos le perdían para que otros le ganaran. Primero le perdieron sus padres y hermanos, luego le perdimos los scouts en Madrid, luego los de las distintas comunidades por las que creo que pasó en Chile, y ahora, con su trágica muerte, los de su misión boliviana. Eso es lo más triste, que nadie le va a poder reemplazar ahora en Popoy, donde seguro que tanta falta hacía. Con su muerte, en definitiva, lo acabamos de perder para siempre todos aquellos que tuvimos la fortuna de compartir tiempo y espacio junto a él. No obstante, me repito, afortunados por haber coincidido con él.

Apenas le volví a ver más que una vez, creo 5 años más tarde, en 1992, con motivo de su ordenación sacerdotal. Yo tenía 22 años, él 36. Nos reunimos con él unos cuantos compañeros de grupo, y personalmente, sentí como que algo le hubiera cambiado, aunque creo que simplemente fue que le noté extraño por su acento chileno, y me pareció que transmitía un mayor sentir religioso, justo al contrario que yo mismo. Quizá era yo el que era del todo distinto. En los años de los scouts alguna vez le preguntamos que por qué él no era cura, y nos decía que porque no era lo que él quería. Sin embargo, en su regreso pasajero de Chile, nos regaló una de sus primeras misas. También nos trajo a cada uno de nosotros un pequeño obsequio, un llaverito con una piedra típica de Chile.

Desde que él se fue a Sudamérica unas cuantas cosas han cambiado en el barrio. Sobre todo el envejecimiento de la población autóctona, y el gran aumento de población inmigrante: chinos y sobre todo sudamericanos. En estos tiempos de crisis económica, no deja de resultarme tristemente paradójico que mientras que los españoles culpan del paro, más fruto de nuestros propios excesos económicos, a la población inmigrante, Luistri haya perdido la vida ayudando a esos inmigrantes en su misma tierra de procedencia. Luistri, además de puro y bueno, ha sido un hombre sabio.

Desde el 1987 hasta el 2010, 23 años que estuvo en sudamérica, apenas me preocupé por su devenir cotidiano. Alguna que otra vez intentaba seguir su rastro en Google, pero con escaso éxito. Seguro que Luistri fue un hombre más preocupado del mundo a pie de calle que de la realidad virtual de Internet. Mi hermano de vez en cuando me daba alguna noticia que le había llegado. Cuando me encontraba con algún viejo compañero de los scouts siempre preguntaba por los otros, pero nunca se me ocurría preguntar por Luistri. Daba por hecho que él estaba en su misión y que nada podía hacer por estar en contacto con él. Me comentaron que cada 2 años solía venir a España y al barrio en breve visita; yo nunca me enteré. Tampoco sentí la necesidad de enterarme...

Ahora que se ha ido, sólo me queda hacerle este homenaje escrito, intentando en vano redimirme por el error de no haber seguido su pista cuando aún estuvo vivo. Hasta con su muerte, vino a enseñarme una de las cosas más importantes de esta vida: uno nunca debe perder el contacto con una de las personas más imortantes de su vida. Tarde para aprender, pero aun así, gracias, Luistri. Siempre te recordaré, y los días que me restan por vivir siempre quedará algo de vivo de ti en mí. Un abrazo, gracias, y hasta siempre: tu amigo miguel.

22 de febrero de 2010

Globalidad

Estaba observando en una fotografía el abrazo tierno de John Berger a su gran admiradora Isabel Coixet. Mi mente divagó por los caminos de por qué dos almas de sitios tan distintos se acaban encontrando, Isabel catalana, Berger inglés afincado creo que en Francia o Bélgica. Seguí discurriendo por los caminos de la globalidad: esta semana en los foros de Internet observé cómo un belga contestaba a un inglés, y vi a soldados holandeses quieriéndose ir de Afganistán. Ayer sábado me estremecí con la terrible tragedia de los homosexuales iraníes abocados a la transexualidad...

El sábado unos latinos compartían borrachera y el baile loco y aflamencado de una española en Lavapiés. Y en mi barrio grupos de adolescentes entremezclaban sus razas en la pandilla habitual de un viernes por la tarde.

Para mi regocijo, la globalidad brota plena de color en un mundo en el que la patria, la bandera y la nación empiezan a oler a rancio y caduco. Todos los hombres y mujeres sentimos la misma hambre y alegría...

15 de febrero de 2010

Deconstruir y construir

Cuando veo la cantidad de dinero que se gastan los países libres en liberar países cautivos no dejo de preguntarme que por qué todo el gasto se suma a la partida de "armas, bombardeos y torpas de asalto". Porque bueno, discutible o no será echar a los malos, si es que son los malos, a granada limpia. Pero, si se esa es la elección, hay que saber que tras la liberación los pueblos quieren pan y chocolate, o lo que es lo mismo, escuelas, hospitales, un poco de trabajo y otro poco más de dignidad...

Vamos, que el asunto de liberar pueblos se asemeja bastante a la cocina innovadora: deconstruir para luego construir.

Ayer las tropas de la OTAN echaban a los talibanes de otro de sus feudos. La batalla fue fácil, pero ahora parecen empezar a preocuparse por ganarse la amistad de la población. Ya era hora: las liberaciones no deben consistir en sólo deconstruir. Ahora es el turno de la leche en polvo, y el pan y chocolate para todos...

26 de enero de 2010

Cáritas no antenderá a inmigrantes sin papeles

"Cáritas no antenderá a inmigrantes sin papeles". ¿Se imaginan un titular como ese? Nos chocaría con fuerza. Si embargo, cuando algunos alcaldes se embravuconan y se les ocurre decir que no empadronarán a inmigrantes ilegales, a más de uno se le hace la boca agua. Y otros aún callan porque saben que la fruta aún no está lo suficientemente madura. Pero ya lo estará, deben pensar en su interior, y llegará la hora de recoger la cosecha...

El lobo del fascismo ya asoma las orejas. ¿Se imaginan que uno de esos tipos xenófobos gobernase este país? Algunos incautos piensan que les iría mejor. La gente es ignorante y no lee los libros de Historia: no hay más que mirar una fotografía del Berlín derrotado para comprender lo poco que Hitler amó a su pueblo...

Imagino que el alcalde de Vic y el de Torrejón deben andar apurados en su presupuesto por tanta obra social, cuando tanto protestan porque los servicios sociales atiendan a los que menos tienen, los ilegales. Resulta paradójico que en este estado aconfesional esa labor la terminen haciendo entidades católicas como Cáritas, cuya atención en esta época de crisis bate récords. Y paradójico también es que esos alcaldes sean de partidos amigos de la tradición y temorosos del poder de Dios. Más bien, creo yo, que los pobres alcaldes deben estar preocupados porque el reventón de la burbuja inmobiliaria acabó con su recaudación extra...

Usera es el barrio donde habito desde siempre. Últimamente todos me dicen "qué mal está el barrio". Que traducido al español es lo mismo que decir "jo, cuántos inmigrantes hay en Usera". Yo, que no soy chino ni negro me defiendo: "cuando peor estuvo el barrio fue en los 80, cuando la droga". Y me responden sin sonrojo: "sí".

No me gusta ser excesivamente vulgar, pero como dice el dicho, a nadie le huele la propia mierda. Y me apetece hablar de nuestra mierda:
  • nuestra religión fue tan oscura y pesada como los negros vestidos de luto en que encerramos a nuestras mujeres por años. De eso hace apenas 60 años, pero ahora nos asustamos de la religión de los burkas;
  • cuando fuimos unos muertos de hambre emigramos a otros países y contaminamos razas tan puras, como por ejemplo la germánica, con nuestros González, Pérez y García;
  • cuando nuestros banqueros quisieron ser los números uno hipotecamos nuestra vida comprando una casa que no podíamos pagar y nos fuimos a veranear con el dinero de un nuevo préstamo;
  • los promotores inmobiliarios nos conderanon a una deuda de por vida, pero olvidamos cualquier rencor hacia ellos cuando les vimos convertidos en los presidentes de nuestros clubs de fútbol;
  • sentamos en el banquillo a nuestros mejores jugadores de fútbol, y dimos papeles a futbolistas extranjeros para que jugasen en su lugar (excepto en el Atletic de Bilbao, ya que ahí el fútbol es signo de su pureza de raza);
  • tantas casas quisimos construir que importamos legiones de esclavos extrajeros, con o sin papeles;
  • convertimos nuestros desiertos en mares de plástico para cultivar tomates, y volvimos a esclavizar la mano de obra extrajera a la par que llenábamos de puticlubs las carreteras para así gastar la ganancia gozando con sus mujeres;
  • empezamos a dudar de la honradez de los inmigrantes, pero tanto nos habíamos acomodado, que les dimos las llaves de nuestro hogar para que limpiasen la mugre de nuestro piso, o el culo de nuestros niños y ancianos;
  • suplicamos ayudas al Gobierno mientras mirábamos con desconfianza las ayudas prestadas a los que no eran de nuestro mismo color;
  • nos pareció que nunca antes habíamos tenido que esperar en los hospitales, y fue cuando nos indignamos por el excesivo gasto médico en personas que no fuéramos nosotros. Mientras tanto, como faltaba personal médico, lo importábamos de países pobres que gastaron lo poco que tenían en formarles;
  • nos negamos a que vinieran las abuelas a cuidar de sus nietos porque podían enfermar y ser un gasto sanitario; preferimos que a sus niños les educara la calle. Cuando los niños jueguen a quemar coches como en Francia qué se nos pasará por la cabeza hacer con ellos...
  • maltratamos a los animales en infinidad de fiestas populares y a eso le llamamos tradición; las tradiciones ajenas nos parecieron signo de incivilización;
  • y cuando nuestra bacanal tocó a su fin, endeudamos el Estado para purgar así nuestros pecados. Ahora que estamos muertos de hambre envidiamos hasta el plato de cualquier esclavo agrícola negro...
Alzo mi voz como la del profeta que habla en nombre de Dios y me atrevo a deciros: "no tuvistéis piedad de vuestro hermano y cuando tuvo hambre incluso le arrancastéis el plato de la boca. ¿Por qué Dios ha de tener ahora piedad de vosotros? Habéis pecado tanto que merecéis ser arrasados y que en vuestro pueblo no crezca hierba alguna por 3 generaciones..."

Siempre es la misma historia: cada pueblo se acaba condenando a sí mismo...

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