27 de agosto de 2009

Compuesto y sin novia

Un día mis tres queridas novias se enteraron de que no eran la única mujer en mi vida. Las tres me amaban, sí, pero no podían soportar que amase por igual a las tres. Así que me citaron para que de una vez por todas eligiera a una de ellas. "No puedo hacer eso - les dije -, os quiero por igual a cada una de vosotras". Por supuesto, que ellas no comprendieron. Ahora me he quedado solo, sin ninguna. Pero sigo añorando y amando a las tres...

Me defino como "creativo multimedia": monto vídeo, hago páginas webs, infografías 3d, gráfica en papel... Y por si fuera poco, ahora también imparto clases: vídeo, web, 3d, gráfica... Laboralmente, tengo 4 ó 5 novias. Pero he de confesar un íntimo secreto: sí, lo reconozco, mi limitada capacidad, no alcanza para tanta novia...

A mis novias multimedia les gusta que les haga el amor despacito y bien. Y como se quedan satisfechas, cada vez quieren que se lo haga, más, mejor, y de diferentes maneras. También agraceden una sorpresa de vez en cuando, y cada vez me exigen regalos más caros y sofisticados.

Y yo no doy para más. Soy un hombre pancito, sí, pero finito en cuanto a mi capacidad. Mis recursos mentales se agotan cada vez más, mis bolsillos se vacían. Mis novias multimedia me absoben tanto, que ha llegado el momento en que no puedo satisfacerlas a todas. ¡Estoy agotado!... Y ahora me conminan a que elija a una de ellas. ¡Pero si yo quiero a todas por igual!...

El conocimiento avanza a una velocidad de vértigo, por la vereda que tiene la forma de una curva exponencial. La curva a recorrer es cada vez más empinada, y para recorrerla hemos de economizar cada uno de nuestros esfuerzos. Hace 10 años, contruir una página web era algo súmamente fácil. Pero el mundo web se ha complicado, y ocurre lo mismo con los campos del vídeo, la postproducción, el 3d, la gráfica...


Y cuando todo se complica, es precisamente cuando mis queridas novias multimedia me dicen la palabra terrible, la que nunca quiero oír: ¡ESPECIALIZACIÓN! "Especiálizate, elige a una de nosotras, por favor. Queremos gozarte en exclusividad". Y no, yo no quiero especializarme, prefiero abarcar mucho y apretar poco...

Y lo triste de esta historia es que el que no se especializa no come, no moja, perdón por la expresión. Y se queda compuesto y sin novia. Los médicos al menos pueden ser médicos de familia, y cuando sus novias les piden amor en exceso les extienden un volante y les dicen "chica, vete a ver a un especialista y te desfogas". Qué liberales los médicos de familia...

A este paso veo que me voy a quedar para vestir santos, sí. Pero en mi corazón siempre guardaré un rinconcito para las novias que tanto amé...

21 de agosto de 2009

Pequeños detalles

Hirokazu Koreeda
Hirokazu Koreeda

Hace unos años descubrí el tono triste y delicado del realizador japonés Kore Eda. Entonces, la película "Nadie sabe" supuso todo un regalo para mí.

"Nadie sabe" es la historia de unos niños cuya madre los abandona a su suerte. De alguna forma el retrato de esta pequeña familia me recordó a la mía, porque Kore Eda nos muestra como nadie esos pequeños detalles de la vida que nos recuerdan a los de nuestras propias vidas. Siempre recuerdo a la niña pequeña guardándose un caramelito, el último de la caja, para el día siguiente... O haciendo dibujitos con el dedo en el vaho del cristal.

Siempre he pensado, siempre digo, que hay dos tipos de cine que casi nunca se dan la mano: el cine espectáculo, y el Cine con letras mayúsculas. En el cine espectáculo todo ocurre a lo grande: tramas aparentes, héroes y princesas de físico espectacular, explosiones, malísimos villanos, grandes sustos, sangre a borbotones... Y las historias suceden a una velocidad de vértigo, ritmo, ritmo, plano, plano, como si acudíéramos al espectáculo de un trilero escamoteador que moviera rápidamente la bolita para que no la podamos encontrar...

Pero el cine espectáculo poco sabe de los pequeños detalles de la vida. Porque los pequeños detalles de nuestra vida, nuestros recuerdos más íntimos, siempre suceden y luego los recordamos a un ritmo quieto y sosesago. Justo al ritmo de las películas de Kore Eda...

He de confesar que alguna vez, creo que en "Illusion", he sentido sueño en alguna película de Kore Eda. Es normal, sobre todo cuando te pones a ver una película de ritmo lento al final de una dura jornada de trabajo. Pero bastaba un propio pellizco para devolver mis sentidos a la trama de la película.

Tengo la sensación de que en mi vida todo sucede a ritmo de vértigo. Y si me paro a pensar, todo es monótono, siempre sucede lo mismo, avanzo poco. Hace un mes acudí al cine a ver "Caminando" (Still Walking), lo último de Kore Eda que estrenaron por aquí. Y nada más empezar la película, desde mi butaca, fue como si el tiempo se detuviese y todo sucediera al ritmo de la vida que me gustaría vivir...

En "Caminando", un hijo visita después de mucho tiempo, con su nueva mujer y el hijo de ésta, a sus ancianos padres. Todo converge tranquilo rumbo a la pequeña tormenta que sucederá al final de la película: la preparación de la comida, la sobremesa, un paseo tranquilo, el viento sobre las copas de los pinos, el mar, una pequeña mentira, un mirada esquiva de niño temeroso en el rostro de un adulto... Al final, la tormenta que desahoga el agua contenida y nos alivia como un llanto: la anciana madre de aspecto tierno pero con un corazón lleno de ira, el padre frustrado por haber perdido al hijo que más quería, el hijo que sabe que su padre siempre prefierió a su hermano muerto, su mujer enojada que le reprocha que su suegra no trata a su niño como a un nieto, el cuñado simpático y aparentemente servicial pero que al final siempre acaba durmiendo la siesta... Y llueve, y llueve, nos reconocemos en los personajes, en sus debilidades, contemplamos la vida, el viento, escuchamos el agua correr, oímos el crujir de las habas tiernas... Y nos sentimos más aliviados...

También disfruto con el menejo que hace Kore Eda de la emocionalidad de la música: casi siempre, una misma música repetida, que marca el estado emocional de los pesonajes, el ritmo de la historia, y la emoción de nuestras propias almas...

Esta entrada no es más que una especie de agradecimiento a Kore Eda. Y a la grandeza de los pequeños detalles de la vida...

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