31 de diciembre de 2009

Enfermo de beneficios

Gráfica de una crisis económica
Recuerde: a las 10, tiene cita en la clínica, el doctor P. Pérez le espera, psiquiatra, 200 euros la consulta, super-exclusiva, con lo que tengo que hacer, demonios, esta hija mía, el tiempo que me hace perder. Doctor, ¿qué le pasa a la niña, que no come nada?

Trastorno alimentario de carácter psicopsiquiátrico o, qué diantre, cómo dijo, anorexia, vamos, ahora la niña se me ha vuelto anoréxica...

Recuerde, a las 12, reunión con el resto de ejecutivos, balance de resultados, parece que los beneficios se resienten con esto de la crisis, la curva decrece un punto, ¿alcanzaremos pronto el punto de inflexión o esto es un pozo sin fondo?, rebajaremos los salarios, recuerde, a las 2 almuerzo con el representante de la cámara de comercio, qué hombre más aburrido, diantre, dígale que tuve una urgencia, que me duele una muela y no puedo comer, que acudí al dentista, qué tipo más pesado, diantre...

¿Pero por qué no quiere comer, doctor? ¡Maldita niña, el tiempo que me roba y el dinero que me hace perder!, el tiempo es oro... Su hija tiene una obsesión, bajar kilos, adelgazar, se ve gorda. ¿Pero qué he hecho yo, diantre de niña, para que ahora me vengas con estas memeces?

La curva desciende otro punto más, puro vértigo, ¿hasta dónde va a bajar?, números rojos, perspectivas negativas, recortemos en gastos estructurales, ERE, Expediente de Regulación de Empleo aprovechando la coyuntura...

Otro kilo más, por fin su hija recupera algo de peso, observe la gráfica, ascendente, gracias doctor, ¡Dios mío!, estoy horrorosa, pero qué gorda estoy, parezco una vaca, me quiero morir... Tome doctor, 5000 euros bien invertidos... Hija, un regalo, ¡un Porche!, ¿es para mí?, gracias papá, es el coche con el que siempre soñe, lo sé, mi niña, mi dulce niña; es para ti, por engordar y por tu mayoría de edad, eres único papi, te quiero mucho...

Por fin remonta la curva de beneficios, superado el punto de inflexión ascendemos vertiginosamente al superespacio, nunca pensé en vender el yate, es más, ¿la compra de un yate desgrava?, entonces me compro otro, no malgaste su dinero, si el yate no lo usa, no tiene tiempo, mejor abra otra cuenta en aquel banco de las Maldivas, ¿y cómo sacamos tanto dinero del país?, no se proecupe, yo me encargo de ello, ya me entiende...

Lista Forbes, papi por fin apareces entre los 10 hombres más ricos del planeta. ¿Quiere un helado de limón, señor?, ¿cuánto cuesta?, 3'50, ¿se cree que por ser tan rico soy tonto?, póngame uno de fresa de cucurucho pequeño, que no, que es broma, dele a la niña el más grande, que tiene que engordar, pero papá, me voy a poner como una vaca, gorda, gorda, cómete lo que quieras y el resto lo tiras, 5'50, qué rico el helado, póngale otro helado a mi mujer, no, yo no quiero esas minucias, pero mujer, en algo tendré que gastar el dinero, los beneficios, regálame joyas, querido, puede ser, son una buena inversión, por cierto, vuelve a bajar la bolsa, las inversiones se tambalean, la curva de beneficios se resiente, pero papá, estás enfermo, bulímico de beneficios, anda, niña, calla, tú qué sabrás, ¿y de dónde crees que salió el dinero para tu Porche?, pero papá, si te sobra el dinero; y a mí me va a poner un helado de caramelo con nueces de macadamia; papá, te estás poniendo obeso, un día te va a dar un infarto... qué más quisiera tu madre, así dispondría a su antojo de mi curva de beneficios, ¡imbécil!, tu padre es un estúpido, hija... señor, ¿el cucurucho lo quiere bañado en chocolate?: es otro euro más; mmmm... bueno, venga... ¿tiene cambio de 100?

15 de noviembre de 2009

Hermanos Alonso: fábrica de churros y patatas fritas

Antes de que el tiempo borre los recuerdos de mi memoria...

Los domingos por la mañana, siendo niño, era gustoso quedarse acurrucado en la cama. Sobre todo en las frías mañanas de invierno. Llegaba mamá o papá, abría la puerta de la habitación, y decía: "levantaros, que los churros se enfrían". Entonces te levantabas como un resorte, y no te importaba apenas el frío...

Qué ricos estaban los churros y las porras de los hermanos Alonso, la churrería de toda la vida. Yo siempre los tomaba con café con leche. A veces me gustaba mojar las porras, que luego chorreaban de café con leche, dejando enseguida el vaso medio vacío. En otras ocasiones, casi siempre, me las comía de fuera hacia dentro: primero la parte tostada, y luego toda la masa amarilla de dentro. Y todos nos peleábamos por la porra del centro, que tenía más masa.


Hace apenas unos días, como de costumbre, quedé una tarde con los amigos. Al pasar por la puerta de la churrería vi que estaba cerrada. Pero esta vez era un cierre definitivo. Fue como si alguien importante en mi vida se hubiera ido para siempre.

Hacía unos meses habían asaltado a uno de los churreros en su reparto matutino. Por lo visto le dieron una paliza. Y por lo que comentaron, su hijo le recomendó que ya había llegado la hora de jubilarse.

Algunas personas y su vida profesional forman parte sin duda de nuestras propias vidas. Y con su jubilación y su retiro perdemos una pequeña pero importante parte de nosotros, de nuestra historia y recuerdos...

Hermanos Alonso: no tenía otra forma de agradeceros lo que habéis hecho por nosotros durante todos estos años. Sé que siempre voy a añorar vuestra pequeña fábrica de churros y patatas fritas. Habrá otros churros y porras, sí. Pero soy consciente de que no será lo mismo. Las cosas suceden distintas, no son peores ni mejores, pero nunca son lo mismo cuando pasan a ser recuerdo. Grato recuerdo el de vosotros... Gracias...

6 de octubre de 2009

Google: el dinero todo lo vicia

Internet es un océano cada vez más infinito en el que navegar. Encontrar en ese inmenso espacio virtual la información que uno busca a veces se convierte en tarea nada fácil.

En su día, la aparición de Google supuso un gran avance. Su simplismo se impuso frente a otros buscadores, lo cual me reafirma en mi idea de que "menos es más", y de que en este mundo tan complejo hay que buscar soluciones simples.

Google se convirtió en el buscador más utilizado, y de nuevo dio otra vuelta de tuerca más, esta vez al mundo de la publicidad, con un par de herramientas simples. Se trataba de poner los anuncios más propios en lugares a los que accedía el público objetivo al que más le podían interesar. Y todo otra vez con un aspecto muy sencillo: un mero texto con la descripción y el enlace al anunciante. Google sólo tenía que poner anuncios relacionados con las búsquedas que hacían los usuarios. Así de sencillo.

Ese par de herramientas simples son Google Adwords y Google Adsense.

Google Adwords viene a ser una especie de subasta de palabras. Si todos los anunciantes quieren que su anuncio salga cuando la gente busca por ejemplo la palabra "coche", esa palabra será muy cara. Los anuncios se publicarán tanto en la página de búsquedas de Google, como en páginas de usuarios que quieran admitir anuncios de Google.

Y precisamente la segunda herramienta tiene que ver con esto: que los usuarios admitan publicidad de Google, a cambio de un reparto en los beneficios. Esta herramienta es la que pervierte el sistema, pienso, y se llama Google Adsense.

Los usuarios de temática diversa, a cambio de unas moneditas, admitimos anuncios en nuestros sitios. Por ejemplo, si tengo una web sobre perros, en mi página aparecerán anuncios sobre tiendas de animales, piensos, o adiestradores caninos.

Así, la gente que tiene una web de perros, empieza a ganar sus moneditas. Pero ¿qué ocurre si se produce el proceso inverso? Es decir: que la gente empieza a hacer webs de perros porque eso les va a proporcionar unas moneditas. Pues lo que sucede, es que Internet se llena de montones de webs basura sobre perros, y cuando voy a buscar información sobre perros me aparecen en el buscador montones de webs basura.

Al final resulta que tenemos un buscador que sólo encuentra basura. Vamos, que a partir de ahora, pronostico que gracias a Google Adsense la tarea de encontrar información de calidad va a ser algo parecido a buscar una aguja en un pajar.

Y por si fuera poco, montones de empresas se ufanan con diversas técnicas de posicionamiento web (SEO) en posicionar cualquier tipo de página en las primeras posiciones de las búsquedas de Google. Por más que Google intente mantener en secreto el criterio de sus búsquedas, siempre le robarán su fórmula secreta, y por más que cambien la fórmula cada día.

Con lo que al final resulta que el dinero lo corrompe todo, y el propio sistema acabará pudriéndose si el buscador de Google no ofrece búsquedas de calidad.

Si el liberalismo propugna que la búsqueda de negocio siempre consigue el mejor producto, olvida con frecuencia que el dinero como objetivo supremo relega a la calidad a un segundo plano. Y más si el monopolio está asegurado, como es en el caso de Google, Windows, y tantos otros productos sin apenas competencia. A ver si otras empresas se ponen las pilas para que todo mejore y nadie se duerma...

Mercedes Sosa: gracias a tu vida

Cuando era adolescente descubrí en casa de mis tías un montón de cassettes de Mercedes Sosa. Yo no sabía quién esa era señora gruesa que salía en las portadas, y suponía que debía cantar música de la que gusta a las personas mayores.

Con el tiempo descubrí la música de Mercedes Sosa, y desde luego que me gustó; quizá es que yo me había hecho mayor como tías. Me gustó la voz profunda de Mercedes, y quedé encantado con su música reivindicativa que tanta emoción me transmitía.

Este domingo 4 de octubre de 2009 moría Mercedes Sosa, una de las voces más importantes de Latinoamérica. Desde mi blog, un sencillo homenaje a esta cantora con su interpretación de la canción de Violeta Parra. Mercedes Sosa: gracias a tu vida...

29 de septiembre de 2009

Inmigrantes

Ahora les echan de menos, y sin ellos la vida al otro lado de la frontera es aún más gris. Lo cotidiano se debe hacer más insoportable cuando uno pierde al más preciado de sus hijos.

Pero a este lado del océnano, de la alambrada o del aeropuerto les esperaban impacientes con los brazos abiertos. La esperanza de una vida mejor les empujó a romper con todo su mundo, su gente, su pueblo, y se embarcaron rumbo a lo desconocido, con paso firme hacia una nueva vida repleta de sueños y promesas...

Vinieron de América del Sur, de África, e incluso de la misma Europa. Se hicieron grandes esfuerzos para traerlos aquí, incluso cuando el país de acogida estaba inmerso en una fuerte depresión económica. Pese a las apreturas, todo el mundo les recibió con los brazos abiertos y con ilusión. A ninguno le faltaron papeles con los que vivir de forma regular en el nuevo lugar. Les ofrecieron las mejores casas, los manjares más deliciosos, los coches más veloces.

A nadie le importó su color, ni su idioma, ni sus costumbres o religión. Muchos de los de este lado tuvieron que abrirles paso, cederles el puesto de trabajo, sin que nadie se enojase por ello. Nadie se rasgó las vestiduras, es más, todos estaban encantados con su llegada. Todo el mundo quería tocarlos y parecerse a ellos. Se peinaron y vistieron como ellos, y acabaron convirtiéndoles en ídolos.

Con tanto parabien, los recién llegados se sintieron tan agusto que fue como si estuvieran en su propia casa. Y el sentirse tan agusto les ayudó a soportar el peso de la nostalgia y los recuerdos.

Los que vinieron se llamaban Messi, Cristiano Ronaldo, Agüero, Alves, Forlán, Lass, Henry, Abidal, Luis Fabiano, Kaká, Bencema, Touré Yayá, Ibrahimovic... Todos ellos eran inmigrantes...

27 de agosto de 2009

Compuesto y sin novia

Un día mis tres queridas novias se enteraron de que no eran la única mujer en mi vida. Las tres me amaban, sí, pero no podían soportar que amase por igual a las tres. Así que me citaron para que de una vez por todas eligiera a una de ellas. "No puedo hacer eso - les dije -, os quiero por igual a cada una de vosotras". Por supuesto, que ellas no comprendieron. Ahora me he quedado solo, sin ninguna. Pero sigo añorando y amando a las tres...

Me defino como "creativo multimedia": monto vídeo, hago páginas webs, infografías 3d, gráfica en papel... Y por si fuera poco, ahora también imparto clases: vídeo, web, 3d, gráfica... Laboralmente, tengo 4 ó 5 novias. Pero he de confesar un íntimo secreto: sí, lo reconozco, mi limitada capacidad, no alcanza para tanta novia...

A mis novias multimedia les gusta que les haga el amor despacito y bien. Y como se quedan satisfechas, cada vez quieren que se lo haga, más, mejor, y de diferentes maneras. También agraceden una sorpresa de vez en cuando, y cada vez me exigen regalos más caros y sofisticados.

Y yo no doy para más. Soy un hombre pancito, sí, pero finito en cuanto a mi capacidad. Mis recursos mentales se agotan cada vez más, mis bolsillos se vacían. Mis novias multimedia me absoben tanto, que ha llegado el momento en que no puedo satisfacerlas a todas. ¡Estoy agotado!... Y ahora me conminan a que elija a una de ellas. ¡Pero si yo quiero a todas por igual!...

El conocimiento avanza a una velocidad de vértigo, por la vereda que tiene la forma de una curva exponencial. La curva a recorrer es cada vez más empinada, y para recorrerla hemos de economizar cada uno de nuestros esfuerzos. Hace 10 años, contruir una página web era algo súmamente fácil. Pero el mundo web se ha complicado, y ocurre lo mismo con los campos del vídeo, la postproducción, el 3d, la gráfica...


Y cuando todo se complica, es precisamente cuando mis queridas novias multimedia me dicen la palabra terrible, la que nunca quiero oír: ¡ESPECIALIZACIÓN! "Especiálizate, elige a una de nosotras, por favor. Queremos gozarte en exclusividad". Y no, yo no quiero especializarme, prefiero abarcar mucho y apretar poco...

Y lo triste de esta historia es que el que no se especializa no come, no moja, perdón por la expresión. Y se queda compuesto y sin novia. Los médicos al menos pueden ser médicos de familia, y cuando sus novias les piden amor en exceso les extienden un volante y les dicen "chica, vete a ver a un especialista y te desfogas". Qué liberales los médicos de familia...

A este paso veo que me voy a quedar para vestir santos, sí. Pero en mi corazón siempre guardaré un rinconcito para las novias que tanto amé...

21 de agosto de 2009

Pequeños detalles

Hirokazu Koreeda
Hirokazu Koreeda

Hace unos años descubrí el tono triste y delicado del realizador japonés Kore Eda. Entonces, la película "Nadie sabe" supuso todo un regalo para mí.

"Nadie sabe" es la historia de unos niños cuya madre los abandona a su suerte. De alguna forma el retrato de esta pequeña familia me recordó a la mía, porque Kore Eda nos muestra como nadie esos pequeños detalles de la vida que nos recuerdan a los de nuestras propias vidas. Siempre recuerdo a la niña pequeña guardándose un caramelito, el último de la caja, para el día siguiente... O haciendo dibujitos con el dedo en el vaho del cristal.

Siempre he pensado, siempre digo, que hay dos tipos de cine que casi nunca se dan la mano: el cine espectáculo, y el Cine con letras mayúsculas. En el cine espectáculo todo ocurre a lo grande: tramas aparentes, héroes y princesas de físico espectacular, explosiones, malísimos villanos, grandes sustos, sangre a borbotones... Y las historias suceden a una velocidad de vértigo, ritmo, ritmo, plano, plano, como si acudíéramos al espectáculo de un trilero escamoteador que moviera rápidamente la bolita para que no la podamos encontrar...

Pero el cine espectáculo poco sabe de los pequeños detalles de la vida. Porque los pequeños detalles de nuestra vida, nuestros recuerdos más íntimos, siempre suceden y luego los recordamos a un ritmo quieto y sosesago. Justo al ritmo de las películas de Kore Eda...

He de confesar que alguna vez, creo que en "Illusion", he sentido sueño en alguna película de Kore Eda. Es normal, sobre todo cuando te pones a ver una película de ritmo lento al final de una dura jornada de trabajo. Pero bastaba un propio pellizco para devolver mis sentidos a la trama de la película.

Tengo la sensación de que en mi vida todo sucede a ritmo de vértigo. Y si me paro a pensar, todo es monótono, siempre sucede lo mismo, avanzo poco. Hace un mes acudí al cine a ver "Caminando" (Still Walking), lo último de Kore Eda que estrenaron por aquí. Y nada más empezar la película, desde mi butaca, fue como si el tiempo se detuviese y todo sucediera al ritmo de la vida que me gustaría vivir...

En "Caminando", un hijo visita después de mucho tiempo, con su nueva mujer y el hijo de ésta, a sus ancianos padres. Todo converge tranquilo rumbo a la pequeña tormenta que sucederá al final de la película: la preparación de la comida, la sobremesa, un paseo tranquilo, el viento sobre las copas de los pinos, el mar, una pequeña mentira, un mirada esquiva de niño temeroso en el rostro de un adulto... Al final, la tormenta que desahoga el agua contenida y nos alivia como un llanto: la anciana madre de aspecto tierno pero con un corazón lleno de ira, el padre frustrado por haber perdido al hijo que más quería, el hijo que sabe que su padre siempre prefierió a su hermano muerto, su mujer enojada que le reprocha que su suegra no trata a su niño como a un nieto, el cuñado simpático y aparentemente servicial pero que al final siempre acaba durmiendo la siesta... Y llueve, y llueve, nos reconocemos en los personajes, en sus debilidades, contemplamos la vida, el viento, escuchamos el agua correr, oímos el crujir de las habas tiernas... Y nos sentimos más aliviados...

También disfruto con el menejo que hace Kore Eda de la emocionalidad de la música: casi siempre, una misma música repetida, que marca el estado emocional de los pesonajes, el ritmo de la historia, y la emoción de nuestras propias almas...

Esta entrada no es más que una especie de agradecimiento a Kore Eda. Y a la grandeza de los pequeños detalles de la vida...

4 de julio de 2009

Libros electrónicos

En ocasiones me siento un visionario, aunque eso no es más que una fanfarronada, pues basta con mirar al pasado y al presente para, en muchas ocasiones, saber qué puede suceder en el futuro inmediato. En los últimos meses me obsesiona una de estas "visiones" de futuro: la llegada inminente de la era del libro electrónico...

En realidad el lector de libros electrónicos existe desde hace ya tiempo, aunque no tengo ni idea desde cuándo. Es un aparatito que sirve para leer documentos o libros electrónicos (ebooks) con la misma comodidad que si estuvieran escritos en papel. Cuando leemos en la pantalla de un ordenador nuestra vista se cansa, pero no ocurre lo mismo al leer en la pantalla de un libro electrónico (eso dicen), pues la pantalla no es autoiluminada, sino que utilizan lo que se llama "tinta electrónica". El texto se "imprime" en la pantalla cada vez que pasamos de página, y no consume energía mientras no pasemos a otra página. El texto no tiembla, se ve desde cualquier ángulo con total nitidez, y tiene el máximo contraste.

Si es cierta esta comodidad de lectura, me atrevo a predecir que se avecina toda una revolución industrial y cultural con la llegada de los libros electrónicos. Hay románticos que se empeñan en decir que como en un libro nunca se va a leer. Pero yo pienso que nadie querrá usar ya libros, pues la comodidad de uno de estos aparatitos es mucho mayor. Por ejemplo, podremos llevar montones de volúmenes en un solo paquetito, reducir todo el espacio que ocupan en nuestra casa los libros, leer documentos hipervinculados en los que unos enlaces nos lleven a otras partes relacionadas, o comprarlos o descargarlos gratis en cualquier momemento y lugar.

Imagino el panorama desolador que va a provocar el aparatito en todas las industrias o negocios que ahora tienen que ver con los libros: editoriales, industria del papel, vendedores, editores, papelerías, bibliotecas, imprentas, canales de distribución y venta... Creo que prácticamente toda la industria relacionada con el papel está a punto de desaparecer, y sus dirigentes deben estar ya echándose a temblar.

La llegada de este nuevo artilugio electrónico también tendrá una fuerte repercusión en la vida de los autores. Si hasta ahora algunos privilegiados con mucho talento o suerte eran capaces de sobrevivir y prosperar con el ejercicio de su pluma, no quiero imaginar de qué van a vivir cuando los lectores se descarguen de Internet sus libros favoritos sin pasar por caja. Creo que sólo los más vocacionales escritores se dedicarán a su oficio; el resto, tendrán que buscarse un trabajo extra para poder sobrevir sin apreturas...

Por lo que voy percibiendo en la Red, el libro electrónico está aún por evolucionar y bajar de precio, pero todo llegará, pese a quien le pese. Mi único temor es el riesgo de perder escritores entregados en cuerpo y alma a su oficio, pues sin escritores no habrá libros que leer, y la cultura quedará bastante resentida. Aunque imagino que en el futuro se tenderá a controlar toda descarga desde Internet sin permiso de los autores o de quienes viven a su costa, como comienza a hacerse ahora con la música.

También cabría la posibilidad de que tras la llegada del libro electrónico sólo sobrevivan los autores mejores, los más vocacionales y de más calidad, con lo que hasta vendría bien una selección natural de los escritores de mejor calidad.

A día de hoy, en estos tiempos de crisis, resulta paradójico ir a preguntar en las tiendas por estos aparatitos electrónicos y encontrarte con que están todos agotados. No sé qué va a pasar cuándo se den a conocer masivamente y todo el mundo pregunte por ellos. Seguramente la industria editorial esté ralentizando la introducción en masa de estos artilugios en nuestra vida cotidiana. Finalmente no podrán detener la tragedia que se les aviene, pero desde luego que los derechos de autor están en sus manos. Si ellos ni los autores dan su permiso para que se editen los libros en su formato electrónico, no tendremos libros electrónicos, con lo que de nada nos servirán los aparatitos que los leen. Aunque la guerra contra la piratería del papel ha comenzado, pues todo formato escrito en papel se puede transladar muy fácilmente a su equivalente digital.

Esta mañana pude por fin ver y tocar un lector de libros electrónicos físicamente. Imagino que la mueca que se dibujó en mi rostro fue similar a la de aquel hombre de las cavernas que un día se interrogó ante la utilidad del fuego. En cada momento de la Historia, cada hombre tiene ante sí un nuevo objeto que va a determinar su futuro. Ser consciente de este punto de inflexión en la forma de leer, me hace sentir un adelantado a mi tiempo. Y sin embargo, hace ya tiempo que el lector de libros digitales está más que inventado...

30 de junio de 2009

Deformación

Parados que entretener y para que no se revolucionen, mejor entretenerlos haciendo cursos deformación. Europa cofinancia, Europa coinvita. Empresas deformación surgen como setas al frescor de la lluvia de billetes subvencionados. La política informal exige papeleos formales en forma y proforma de proyectos, memorias docentes, currículums, y listas rellenas de firmas de alumnos que aunque no vengan a clase se les cambia la firma por un título que no vale para nada. Inspectores que sólo inspeccionan lo formal pero que nada saben, no quieren saber, de software ilegal ni de equipamientos inadecuados u obsoletos. Prefieren no mirar... Elevarán las quejas a instancias superiores que tampoco querrán mirar cuando las depositen directamente en el cubo de basura: esa es una buena empresa deformación, serán 4 pelagatos de alumnos quejosos revolucionarios, parados, los mismos de todos los años...

Alumnos indolentes que no se quejan más que lo justo, digo, pues esto es España, es natural que todo vaya mal, y en fin, nos regalan el curso deformación, para qué quejarse, y luego nos imprimen un título, qué bonito, con una firma de alguien importante, y hasta nos lo entrega el alcade de turno, qué bien, se lo diremos a papá para que venga a vernos estrechar la mano del alcalde y a tomar unos canapés tras el acto solemne para que Europa siga convidando...

Aulas minúsculas, sin calefacción pero con aire acondicionado para pasar frío en verano, ¿será eso lo del cambio climático?, en centros indocentes mal comunicados, bueno, llega un autobús que pasa cada media hora en el peor de los casos, madruga, que el curso es gratis, esfuérzate, en el mejor de los casos lo atrapamos al vuelo y llegamos volando media hora antes allí aburridos esperando con el aula cerrada esperando a que venga el profesor, ¿qué te pasó hoy que llegas tan pronto, te caíste de la cama?. Cursos de diseño gráfico con mala tarjeta gráfica, cursos de Internet en los que no funciona la conexión de Internet, cursos de topografía en los que para 20 alumnos sólo hay un aparato topográfico, taquímetro o estación total, qué importa, pero eso sí, un profesor que avista marcianos y con eso nos entretiene mientras hacemos cola para mirar por el anteojo del taquímetro, nivel o estación total, qué importa, y de paso, en vez de mirar la mira situada a lo lejos miramos a la pobre puta que muerta de frío espera justo al lado, qué bellas vistas tiene el campo de prácticas...

Algunos, eso sí, aprendemos un poco, y de paso enseñamos con paciencia a un compañero que apareció por el curso porque nada más importante tenía que hacer, quizá mi compañera sea en realidad un ama de casa simpática y abnegada u ociosa o aburrida, le recuerdo a su hijo, lo sé, y claro, ahora no entiende, no sabe cómo se mueve el ratón, no importa, es un curso de autómatas programables, pero ahí está, preguntándonos, mientras el profesor de turno estudia su carrera, también confinanciada por el fondo europeo, pobres alemanes, parapetado en su ordenador de docente indecente...

Cursos y cursos, y otros cursos sólo para mujeres desfavorecidas o favorecidas, da igua con tal de que sean mujeres; hombres desfavorecidos que quieren entrar en esos cursos y que cuando se quejan les dejan entrar y entonces se dan cuenta de que el curso era una mierda, para qué tanta vaina y empeño, pobres mujeres y hombres desfavorecidos, seres en paro...

Y la indolente máquina de la política renovando cursos y conciertos con centros deformación indecentes llenos de quejas escritas de alumnos que de paso valoraron alto a un profesor que no será renovado, por cierto, en el próximo curso deformación renovado...

Objetivo de convergencia conseguido si apenas un parado aprende un poco y conseguimos sacarlo de la calle y que encuentre un trabajo, y no moleste más, y deje de engrosar la cada vez más gorda lista del paro, y no vaya a molestar al funcionario de turno que salió a tomar un café y aún no está, ya viene, espera la cola, para que cuando venga no te informe de esos cursos indocentes deformación que no han salido aún las programaciones, están por salir, aún no han llegado las subvenciones, Europa cofinancia, pásate mejor dentro de un mes, o dos, o mejor ven cuando te toque sellar, o pásate cuando quieras, total, no tienes nada que hacer, estás en el paro, o mejor no vengas, que para lo que te van servir esos cursos... ¿Ya vino de tomarse un café? Deformación profesional es lo que usted tiene, ¿tiene algún curso deformación en infografía 3d? ¿Eso qué es?, no encuentro ese código, aquí tenemos "Biblioteconomía y documentación", ¿tiene que ver con eso?, es que siempre me envían cursos deformación que no he pedido, "Programación en java", ¿para qué sirve eso?, yo soy filólogo. Todavía puedes poner otros 4 cursos deformación...

26 de mayo de 2009

Síndrome de diógenes

Cada vez que hago una compra guardo la bolsa de plástico por si luego me sirve para algo. El otro día observé que con esta manía había almacenado ya un montón de bolsas. Reflexioné. Caí en la cuenta de que nunca iba a necesitar tantas bolsas. Me imaginé a mí mismo como un mendigo con síndrome de Diógenes, acumulando basura y cosas absurdas en los años de mi vejez. Hice un repaso mental por otras cosas absurdas que guardo y que probablemente nunca me vayan a hacer falta.

El caso de más terrible desorden por acumulación es mi ordenador. Almaceno en los discos duros y en repetidas copias de seguridad en CDs y DVDs cualquier descarga que hago. Guardo música, películas, programas, fotos, documentos... Cualquier descarga probablemente la pueda conseguir en un futuro fácilmente desde Internet. Además, en el futuro las descargas presentes se habrán quedado obsoletas y las tendré que sustituir por otras más modernas. Sin embargo, acumulo montones de archivos por si algún día me hiciera falta.

Lo material me atrae y me domina sólo en parte. Pocas cosas me interesan en el presente. Pero soy esclavo de la duda de que pudieran serme útiles en el futuro. Es hora de vivir con lo prensente y guardar sólo un poco, lo imprescindible, para luego. Eso, o de lo contrario, enfrentar la vejez rodeado de basura inmunda de dudosa utilidad.

21 de abril de 2009

No hay manera de llegar hoy a Lille

Llegué corriendo a la estación de tren de París. Iba muy apurado de tiempo, y mi tren estaba a punto de partir. Corrí por pasillos interminables, sorteando a todo tipo de gente que caminaba en dirección contraria a la que yo llevaba. Por fin llegué al andén cuando el tren casi estaba cerrando sus puertas. Al interior se accedía por una mampara de cristal, cuyas puertas sólo se abrían cuando el tren estaba en el andén. Con un último acelerón pasé al interior del vagón. Dejé en el suelo mi equipaje, y ya sentado, jadeando, respiré hondo para tomar un poco de aire. Apenas había recobrado un poco de aliento cuando me di cuenta de que me había metido en un convoy equivocado. El tren, que había cerrado ya sus puertas y se disponía a partir, parecía ser de cercanías, y yo iba bien lejos, hasta Lille. En el andén vi al jefé de estación, y desde dentro hice un intento de que parasen el tren, golpeando los cristales de la puerta para llamar su atención. Tuve suerte y me vio, y me abrieron las puertas.

Azorado, le expliqué al jefe de estación mi equivocación. Éste me indicó que el convoy que debía tomar estaba apunto de partir. No había tiempo de correr por los pasillos de vuelta camino a las taquillas. El jefe de estación me enseñó unos billetes provisionales de color amarillo, con los que se podía subir al tren que iba a Lille, que estaba justito en el andén de al lado. Una vez dentro del tren, debía canjear uno de estos billetes por otros válidos. El único inconveniente es que estos billetes valían el triple, 300 euros en lugar de 100. Me pareció mucho dinero, y nada más ver mi cara de preocupación, el jefe de estación me propuso una solución alternativa.

Me comentó que allí había un señor que iba también a Lille, pero en autobús. El señor era miembro de una peña de un club de fútbol, y precisamente hoy su equipo disputaba un partido en Lille. Me dirigí al señor en castellano, y pareció entenderme. Me enseñó uno de los billetes, el último que le quedaba en una especie de chequera. Me infundió cierta desconfianza comprarle esa especie de billete a un señor que no conocía de nada. Así que simplemente le acompañé, para ver si era verdad que había un autobús que partía hacia Lille.

No recuerdo cuánto caminamos ni por dónde fuimos. El caso es que llegamos al borde de una salida hacia una autovía, y allí había un autobús estacionado. Los últimos aficionados estaban subiendo dentro del bus. Por fin me sentí más aliviado y compré el billete. Justo cuando iba a entrar el en autobús, pensé que el camino sería largo, y me estaba orinando. Le comenté al hombre que me había vendido el billete mi problema, y me indicó una tienda cercana en la que podría encontrar un aseo.

El dueño de la tienda tenía un fino bigote engominado, y su aspecto era como el de esos actores de otra época que temen envejecer y cuyo rostro parece momificado. Al preguntarle por el aseo, por mi acento descubrió que yo también era español. Entonces recordé haberlo visto en un programa de televisión, de esos que hablan sobre la vida de compatriotas que viven en el extranjero. El hombre intentó retenerme para que le diese conversación, pero yo iba con prisa, así que no pude hacerle mucho caso. Cuando salí del aseo logré eludirle fácilmente, pues una señora mayor le preguntaba por una garrafa de vino. El tendero, añorando otros tiempos, se lamentó de que cada vez era más difícil vender vino a granel y sin etiquetar, ya que las normativas lo impedían.

Cuando salí de la tienda el autobús ya partía. Un gendarme hacía gestos con la mano al conductor para que avanzase deprisa, ya que el bus parecía interrumpir la circulacion, a esas horas muy congestionada.

En vano, hice toda clase de señales sin que nadie del autobús me viese. El bus partió sin mí y me dejó tirado al borde de esa carretera atascada de coches. Estaba visto que ese día, y en este sueño, no había forma de que yo pudiera viajar hasta Lille...

30 de marzo de 2009

Cuestión de fecha

Me pregunto cuándo empieza la vida humana. En qué momento, en qué día, hora, minuto y segundo pasamos a convertirnos en el ser vivo que algún día perecerá.

Parece que tenemos más claro el día en que dejamos de existir. Aunque en ocasiones ni siquiera de ese momento tenemos certeza. Podemos permanecer conectados a la vida durante meses, y estar lo que se dice "clínicamente muertos", sin actividad alguna cerebral. ¿En qué momento llega la verdadera muerte? ¿Y cuándo empieza la vida? ¿En el preciso momento en que empieza la mínima actividad cerebral? ¿Y en qué instante ocurre este suceso?

Dudo sobre la legitimidad del aborto. Mi duda no está fundamentada en postulados religiosos, pues no tengo certeza ni necesidad alguna de que Dios exista, y por tanto me trae sin cuidado si él nos da la vida en éste o aquel modo.

Mi duda se enfrenta a los postulados que anteponen la vida del feto a la "salud emocional" o estado social de la madre. Si una madre fuese violada, o demasiado joven, o pobre, o rica, no justificaría de ningún modo que un día decidiese matar a su bebé de 1 año, por ejemplo. Para mí, del mismo modo, esos postulados jamás justificarían acabar con la vida de un feto. Suponiendo que alli hubiese ya vida humana, claro...

Y la postura a favor del aborto que más me deja perplejo es aquella de que "las mujeres tenemos derecho a hacer lo que queramos con nuestro propio cuerpo". Parece que algunas y algunos no entendieron que la fecundación es fruto de dos entes, óvulo y espermatozoide, y en ese momento se engendra un ser nuevo, quizá humano o quizá no, pero siempre un cuerpo autónomo e independiente al de la madre que lo hospeda y alimenta, con un ADN distinto. Afirmar como propio lo que es ajeno es contradecir a la ciencia. Puede que un grano de nuestra cara esté compuesto de células somáticas iguales a las nuestras, pero un feto no.

Para mí el debate sobre el aborto ha de discurrir solamente por el ámbito de la ciencia. Sinceramente, no tengo ni idea de en qué momento empieza la vida humana: si un instante después de la fecundación, o dos días después, o si en tres días con 4 horas y 3 segundos. Estoy a favor de interrumpir un embarazo en cualquier instante antes de ese momento en que empieza la vida humana. Y por lo mismo, y en sentido contrario, estoy en contra de interrumpir un embarazo después de ese instante en que empieza la vida. Mi pregunta es ¿en qué momento tiene lugar ese preciso instante? Creo que estamos ante una muy complicada cuestión de fecha...

28 de febrero de 2009

El diablo nos engañó


Cántaro en una fuente
Todas los días Amira se levantaba temprano. Quedaba con las otras mujeres de su aldea, para recorrer juntas el largo camino que distaba del pueblo al pozo de agua. Allí, ella y las otras mujeres llenaban un gran cántaro de agua limpia y cristalina, con la que saciaban la sed de sus familias y cocinaban la comida diaria.

Una mañana Amira se quedó dormida, de manera que tuvo que hacer el camino en solitario. Cuando emprendió el camino de regreso el sol estaba en todo lo alto, apretando con fuerza, con lo que el cántaro cargado sobre su cabeza se le hizo más pesado. A mitad del camino se detuvo a enjugar las gotas de sudor que bañaban su rostro. Justo en ese momento fue cuando a Amira se le apareció el diablo.

El diablo estaba esperándola a sólo unos metros delante de ella. Amira le reconoció porque iba bien vestido, con traje, corbata, y unos zapatos nuevos y brillantes pero llenos de polvo del camino. Por aquello de la calor, y aun siendo el mismo diablo, iba en mangas de camisa, eso sí, y en su hombro izquierdo llevaba la chaqueta del traje. El la mano derecha portaba una carpeta porta documentos de cuero negra. Amira prosiguió sin más su camino, y al llegar a la altura del diablo éste le habló:

- Mucho calor para una distancia tan larga...

Sin dejar de caminar, Amira le miró con el rabillo del ojo. La pesada carga le impedía girar la cabeza.

- Si tuvieses un pozo junto a tu casa no tendrías que andar un camino tan largo -prosigió el diablo-

Amira siguió su camino sin mediar palabra.

- Represento a una empresa -continuó el diablo- que puede construirte un pozo.

Amira detuvo sus pasos, miró al diablo algo enojada y le dijo:

- No necesito ningún pozo, estoy bien como estoy. Además: ¿qué quieres a cambio del pozo?

El diablo, socarrón, miro a Amira sonriente:

- Ahora no tendrás que darnos nada a cambio. Tendrás todo el agua que quieras, disfrutarás de más tiempo libre, podrás emplearlo en trabajar, ganarás más dinero, y dentro de un año nos podrás pagar con lo que hayas ahorrado.

- ¿Y cuánto tendré que pagaros? -preguntó una desafiante Amira-.

- La cosecha de un año.

- ¡Estás loco! -dijo una cada vez más enojada Amira-. ¿Y con qué daré de comer a mis hijos? ¡Anda y vete con tus asuntos a otra parte!

Amira apresuró el paso, dejando al diablo plantado.

- ¡Ya te arrepentirás! -le gritó el diablo- Todos tus vecinos han aceptado el trato. ¡Dentro de 6 meses vendré, y entonces aceptarás...!

Cuando Amira llegó a casa, su marido le comentó que el diablo le había visitado con el trato de construir un pozo. Decidió esperar a su esposa antes de tomar la decisión de aceptar. Le parecía una buena idea. Pero Amira le djo que si estaba loco, que con qué iban a dar de comer a sus hijos cuando el diablo viniese a por su ganancia.

Así que Amira y su marido fueron los únicos de la aldea que no aceptaron el trato con el diablo. El marido muy a su pesar, eso sí.

Enseguida el pueblo se volvió próspero. Ahora cada vecino tenía un pozo con el que regar una pequeña huerta y la aldea reverdecía con cada abundante cosecha. Ya nadie tenía que racionar el agua, que ahora corría de los caños despreocupadamente.

Sin embargo Amira seguía levantándose cada mañana a la misma hora, para recorrer el largo camino rumbo al pozo. Su marido estaba muy enojado con ella, por no haber aceptado el trato con el diablo.



*****


Habían pasado ya 6 meses desde que el diablo pasó por la aldea. Amira, como de costumbre, llegó temprano al pozo a por agua. Para su espanto, éste se había secado. Apesadumbrada, con el cántaro vacío, tomó el camino de regreso, y hacia la mitad del recorrido, otra vez se encontró con el diablo.

- Vaya, mujer, parece que esta vez caminas más ligera -le dijo con sorna el diablo-

- El pozo se secó, y mi cántara está vacía -contestó una esquiva Amira-

- Ya te dije que en 6 meses aceptarías mi trato; mira qué bien les van las cosas a tus vecinos. Entonces, ¿quieres que te construyamos un pozo a ti también?

- No quiero nada contigo, diablo, cualquier cosa será mejor que hacer tratos contigo.

Amira dejó plantado una vez más al diablo y caminó rumbo a casa.

- ¡Pues eso se lo tendrás que explicar a tu marido -le gritó el diablo- porque él opina todo lo contrario!

Al llegar a casa, el marido de Amira le contó que el diablo estuvo en casa otra vez. Y que le ofreció construir un pozo a cambio de la cosecha de dos años. El marido casi acepta, pero prefirió consultar primero con su mujer. Amira se opuso en rotundo, y esa noche, por primera vez en muchos años, discutieron fuerte.

A partir de ese día, Amira y su marido trabajaron fuerte en el poblado. A cambio de un poco de agua, el agua que otros derrochaban, hacían los trabajos más duros y que nadie de la aldea quería realizar. Además, los vecinos se burlaban de ellos por no haber aceptado el trato con el diablo. El marido de Amira se enojó aún más con su mujer...



*****


Trancurrido un año exacto, el diablo acudió de nuevo a la aldea. Venía a cobrar su parte del trato. Los vecinos, que habían vivido hasta entonces despreocupadamente, cayeron en la cuenta de que a partir de ahora, toda su cosecha sería para pagar al diablo. Y así durante un año.

Los vecinos se reunieron en el centro de la aldea, y consultaron al jefe del poblado. Deliberaron que estaba claro que todos habían sido engañados, y por ello tomaron la decisión de no pagar al diablo.

El diablo esperaba la respuesta de la aldea, pero ninguno de los vecinos se atrevía a comunicarle la decisión que tomaron en asamblea. Así que a cambio de un poco de agua, encomendaron a Amira esta incómoda misión.

Amira aceptó de buen grado su nuevo trabajo. Pero no se resignó a decirle a sus vecinos la opinión que tenía en todo este asunto:

- Podréis decir que el diablo os engañó. Pero sed sinceros: en realidad os engañásteis vosotros mismos. Yo gustosa le diré que se vaya, que no queréis cumplir vuestra parte del trato. Pero el diablo es poderoso, así que no esperéis que se vaya a quedar con los brazos cruzados sin hacer nada.

El diablo se sorprendió al ver que Amira, que no había aceptado el trato, venía como portavoz de la aldea. Sin más dilación, Amira le comunicó que el pueblo no podía pagar, así que le pedían que abandonase la aldea. El diablo respondió que un trato era un trato y que debía cumplirse, y enojado se fue por donde había venido, no sin antes gritar a los cuatro vientos que esto no iba a quedar así.

La aldea pareció respirar aliviada, y todos esa noche se fueron pronto a dormir. Pero a la mañana siguiente, descubrieron con horror que sus pozos se habían secado, y que ni una gota de agua brotaba ahora de los caños.

En casa de Amira, su marido le pidió disculpas. Entonces comprendió la sabiduría de su mujer. Su mujer, desperanzada, entonó un suspiró y se lamentó: "lástima que en ocasiones la sabiduría no sirva para nada..."

26 de enero de 2009

De nada nos sirve ser adivinos

Como una nube negra la crisis ecónomica se cierne sobre España. En el patio político lo de siempre: los que no gobiernan acusan al Gobierno de no hacer nada ante la crisis; los que gobiernan acusan a la oposición de no proponer nada.

Y sin embargo, lo que ocurre es la crónica de una muerte anunciada: el fin de la supremacía del ladrillo como motor económico. Ni izquierdas ni derechas hicieron nada para sacar a España del monocultivo que fue el sector de la construcción. Como república bananera, ahora pagamos la factura de la monodependencia de un sector económico, y la crisis de liquidez internacional nos arrastra doblemente hacia el abismo...

Me pregunto si valen para algo los pronósticos de la ciencias económicas, si mientras que nos va bien preferimos mirar hacia otro lado. Miles de ciudadanos hipotecaron su futuro por 30 años, cuando hasta al más tonto de los tontos se le ocurriría pensar que 30 años es mucho tiempo para que las aguas de la economía discurran siempre tranquilas y sin sobresaltos. Quizá algunos no tuvimos otra alternativa que la de recurrir a la usura de los préstamos bancarios para ir tirando...

Esta vez todo estaba escrito, no en los astros, sino en el ejemplo que es la Historia. Cualquiera podría haberlo adivinado. Y sin embargo, con esta situación de crisis hasta aquí hemos llegado. Y lo que viene a continuación también parece que está escrito: desempleo, ira, xenofobia, morosidad, colas, llantos, paternalismo, endeudamiento del Estado, huelgas, división, robos... ¿Quebrarán los bancos? ¿Quebrará el Estado? No quiero ni pensarlo...

Me quedo triste, porque al final, casi le da lo mismo al que estudia, mide y ve venir el caos, que al que vive y disfruta el presente sin mirar al futuro. Total, para qué jugar a ser adivinos. ¡A vivir, que son dos días, y que nos quiten lo bailao...!

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