2 de marzo de 2008

Azul satén para la bella dama

De azul satén viste la bella dama que quiere danzar en un baile de fiesta sin fin. Al otro lado de los empañados cristales del tibio salón, en la fría noche, las turbas la contemplan bailar ateridas de frío, hambrientas. La dama insolente e indolente no los siente. Su único deseo es que no pare la música...

La derecha, los conservadores, los liberales, gustan de bailar en un baile sin fin. Como a todos nos gusta lo bueno, como a todos nos gusta bailar, pienso yo que todos, en el fondo, estamos un poco situados a la derecha. El azul satén nos sienta tan bien... El problema es cuando no hay tela para todos, y además no estamos dispuestos a compartir ni el baile, ni el vestido.

Los liberales nos venden su libertad de mercados como la gallina de los huevos de oro que nos dará a todos de comer. Nos cuentan que dejando los mercados a su libre albeldrío ellos mismos se autorregularán. Apuestan por algo parecido a la propia selección natural de las especies: sólo las especies que obtengan beneficios sobrevivirán en el mercado. El resto, tendrán que buscar su método de adaptación o perecerán. Las especies que sobrevivan pondrán tantos huevos de oro que nos darán de comer a todos. O al menos alguna migaja nos alcazará...

Me gusta la libertad, moverme a mi aire, decidir por mí mismo, asumir mis propios éxitos y errores. Así que, a priori, podría adhermirme a las ideas liberales sin el menor cuidado. Pero el problema de la teoría liberal es obviar que en todo proceso de selección natural domina siempre la especie más fuerte. Y la especie fuerte, que siempre es la más depredadora, nunca va a querer perder su posisición de privilegio.

La bella dama de azul satén nos impondrá sus reglas y criterios, porque lo único que le importa es mantener su fiesta, su baile, y su cálido salón. Nos hablará de libertad, pero inventará aranceles, papeles con los que pasar fronteras, intervencionismos, monopolios o bloqueos económicos. Nada más lejos de la libertad. Se defenderá como gata panzarriba con tal de conservar sus privilegios.

La derecha siempre tiene miedo a quedarse desnuda, a perder su vestido de azul satén. Y se recrea con la añorada bonanza de un inamovible pasado que siempre fue mejor y trajo mejores costumbres. Pero lo que no sabe la derecha es que el mundo tiende al caos, a la entropía, y que por ende es imposible mantener el estado de las cosas en un equilibrio tan inestable.

Otro problema con el que no quiere bailar la teoría liberal es el de la sostenibilidad del planeta. La bella dama tiene un apetito voraz, y para alimentarla harían falta más de dos planetas. No hay tanto para tantos... Crecimiento exponencial y finitud de recursos ¿a dónde nos llevan?

Si estás dentro del cálido salón es fácil que tus ideas sean liberales, de derechas. Si estás fuera nunca lo serán... hasta que pases dentro. Con un poco de privilegio es fácil que cualquiera de nosotros se convierta en la noble dama de satén azul...

Bella dama vestida de azul satén: que no te extrañe si desde fuera alguien quiere pasar a tu fiesta. Creo que la música de este baile debería sonar para todos...

Otros relatos